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los días enteros; y qü'ando le avisaba , qué dcbia guardar ciertas precauciones , me respondía: feméis por mil Estoy pronto a dar la vida por mi Religion, Alabe su constancia, pero le di á entender, que otro sacrificio le pedia Dios, y que feria muy del agrado de fu Magestad. Es preciso, le dlxe , que sal* ga$ del Pah , no podéis quedar aquí : vueflra conversion hard mucho ruido , y seguramente perseguirá el Nabab nuestra Santa Religion* Partiré mañana , me -respondió 3 / asi lo queréis. Havíendole probado bien por el tiempo de un mes , y arreglado fus ne-: godos, tomó el trage de un penitente de Carnatc para noser conocido, ypartió con un Christiano de confianza, que le conduxo á Goa, donde le bautizaron nuestros Padres Portugueses, y fe hacen lenguas de fu vida exemplar. -Pido, Señora , la continuación de vuestra generosidad, y una parte en fus , .Oraciones para mis Neophytos,y para mí:y quedo con el mayor respeto , y recono-j cimiento, &c.

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DEL P, IGNACIO CHOME,

Missionero de la Compañía/': de Jesús;

ÁL PADRE VANTIENNtój de la misma Compañía,!

Ttrtja , y Oftubrt 3. de 1735*'.

FAX CHRISTL

Reverendo Padre mió.

OCO tiempo havia estado en la Míssíor* de los Indios Guaraní* , quando me destinó la Providencia á otra Mission > sin comparación mas penosa. En ella se me; hacia esperar trabajos mucho mayores, y tribulaciones de todas especies. La ocasión de mi nuévo destino 'fué la siguiente: Haciendo el Provincial la Visita de las diferentes Poblaciones > que componen la Mission de losGuaranis, recibió Cartas muy suertes del Virrey del Peru , y del Presidente de la Audiencia de Cbuquisaca S en que le pedían con muchas instancias algunos Misioneros,que trabajassen

Xi de

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'de nuevo en la conversion de los Chiriguanes. &om unos-PüfcblüV íüiíátablesyde feroz natural, y de tal obstinación en fu infidelidad , que jamas pudieron vencerla, los mas fervorosos Mifsioneros. Se compone la Nación de mas de veinte mil personas., esparramadas .por horrorosas montañas y que .fe'-éíiiendeii e-ínquénca leguas- á-l Este de Ta-rija, y mas de ciento al Norte. Las Caitas.'que recibió el Provincial, parecían insinuar, que havia llegado* el-tiempo, de la conversion, de éstos Pueblosy que est'abán dispuestos á oir los MLniftros del?Evangelio. Nombró pana1 tan. gloriosa émpreffa ál Padre Jú* lían Lizardí, ¿I Padre Joseph Ponsr y á mi: ha via tíe facilirar la conversion de muchas otras Naciólas Infieles el buen fuceíTo de este viage , y quiso et Padre Provincial acompañarnos, para regFar por si mismo lo que miraba a la nueva Mission,. Estábamos distantes mas de ochocientas leguas de la Ciudad ckTarlja, que confína con el Peru , y la Provincia de Tucumán.^Nos embarcamos al principio de Mayo sobre el gran Rio Uruguay, y gastamos, unmespara llegará Buenos Ay re s, de donde nos faltaban casi quinientas íegyas de camino. Aquí, como ya tengo *avisado , hacemosnueílros viages en Carretas; pero llegando á San Miguel de Tucumán^son tantas las Montañas , que tenemos que atraveífar , y fon tan prodigiosamente altas, que apenas tes- podemos paííar en muías. Para dar á= Vr R. alguna idea de fu altura , basta decirle, q©e estando bastante, debaxo de la Zona Tórrida, y en k>s principios de Noviembre, quando fon excess i vos k& calotes, en. el Tucumán , caia encima de nosotros ¿nacha abundancia de.nieve. Una noche

fcfié'Cñ J&rticular fué tan fuerte el yeío-, qué casi sios dexó Cm movimiento, é incapaces de proseguir el camino ; pero en fin, después de padecidos grandes peligros 3 y fatigas, llegamos á Taríja; ázia el fin de Noviembre. Mucha novedad nos hizo verlas cofas en otro estado muy opuesto al que fe nos havia pintado en las Cartas. No estaba aun concluida ia paz entre los Españoles , y los Infieles: sihavk entre elíos alguna suspension de Armas, era porqué de ambas partes estaban igualmente cansados de lá Guerra, y que mutuamente fe temían.

El día después de nuestra llegada , vino, k visij tamos el Cotnandance.de* la Milicia, que aquí Ha* mamos Maestre de Campo.; Paísados, los primeros Cumplimientos, nos dixo, que ccífando Us lluvias,nos acompañaría alPais de los Infieles para tratar !de paz,y obligarlos á recibirnos en fus Poblaciones. Ho esperábamos semejante proposición , y les respondimos que nuestra Mission no dependía del fuceslo de fus Armas, y que no acostumbrábamos, jpelear con Infieles, fino con el Crucifix©- en la mano , y con las Armas del Evangelio; y que lexos de esperarle, estábamos resueltos á partir dentro de pocos días, pa-ra entrar eri fus tierras, y recorrer fus Pueblos. El Oficial, que conocía el peligro á ^ue nos exponíamos, fe opuso á nuestro- intento con todas fus fuerzas; pero el Padre Provincial 3 qui aprobaba nuestra' resolución , deshizo todas fus razones con estás palabras : Si sucediera , que murieffen los Padres a manos de los Barbaros, miraría muer", te como una verdadera felicidad para ellos, y como mucha gloria para nuefira Compañía-. Bolv-ióse el Padre Provincial á Cordova, y nosotros entramos en-Exer^ ciclos, para pedir áDlos, que bendíxeffe sluéffrf cmprcísa*

Aunque fueron inútiles nuestras fatigas, y¡ Jcontlnuos peligros , no dexaré de referir á V. R* nuestro víage ; y por él conocerá lo que costó & nuestros antiguos Misioneros juntar tantos Barban tos 3 y finarlos en un gran numeró de Pueblos»; Acabados los Exercicios , y prevenido Jo neceíía-í rio para el víage , partimos todos tres de Tarija para Ttau , primera Población de los Infieles , distante como sesenta leguas. Nos acompañaban seís indios Neophytos. El camino,que hasta en* tonces havíamos hecho en el Tucumán 9 aun íien-í do tan malo, nos pareció una delicia ,compara-* do con el que encontramos en elPais de los Bar-i bar,os. Teníamos que trepar por Montañas fuma-i mente escarpadas, y cubiertas de espesos bosques,: y casi impenetrables : no podíamos dar paíTb , sino: abriendo con la hacha en la mano. Nos servían las muías solamente para llevar las provisiones^ y pastar los torrentes , que corren con impetuosidad entre , los monees. Nos poníamos en marcha al amanecer, y al ponerse el Sol havíamos andado solamente tres leguas. Llegamos en fin al Valle de las Salinas. Aíli fe detuvo el Padre Usardi con un Capitán de los Qhiriguznis , que era ChriíHano , y quíen no queríamos exponer al furor de fus compatriotas , que muchas veces le havian amenazado con la muerte. Seguimos nuestro camU no el Padre Pons, y yo , hasta el Valle de CA/'quiacii, donde vimos las tristes ruinas de la Mission destruida por los Infieles., y las tierras regadas icon la sangre de los Missioneros degollados, Gasta

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