Cuentos de extremo occidente |
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Pasajes populares
Página 73 - ... semanas sufrí el implacable asedio de la prensa, los amigos, los colegas, los parientes, las asociaciones culturales, y los vendedores de libros. Por una elemental prudencia no quería bajar a Lima, hasta no haber leído el texto de la novela y fue más bien mi mujer la que regresó a Trujillo para someterme, por su lado, a un interrogatorio solapado y doméstico, que me obligó a ponerme a la defensiva. Ella no me creía capaz de escribir novela alguna, y yo conocía demasiado su puritanismo...
Página 70 - Planeta" de novela, otorgado por la editorial española del mismo nombre, con "Las Muelas de Santa Apolonia". No olvidaré jamás cómo la estupefacción me dejó clavado en el sitio: yo jamás había escrito un libro semejante; y toda mi contribución a la...
Página 72 - ... amortiguados ecos en mi memoria, y si lograba saber su significado, tal vez podría darme una idea del tema de la obra, y así inventar respuestas plausibles a las preguntas que no dejarían de hacerme periodistas y colegas. En una hora de indagación en mi biblioteca lo hallé: "las muelas de Santa Apolonia" no era otra cosa que el irreverente apodo que la soldadesca española le daba antiguamente a los dados. En consecuencia, el tema de la novela debía ser el juego, o mucho me equivocaba....
Página 75 - Mi ambición, que había sido como una floración tardía, ligeramente monstruosa durante estas pocas semanas, dictaba ya sus propios requerimientos, y me exigía neutralizar todo cuanto pudiese constituir una amenaza para mi nuevo estado. Más al fondo del juego, esos diez mil dólares del premio que me habían tanto impresionado, no eran nada comparado con lo que me podían dar los derechos de autor, la traducción de mi novela a siete lenguas. Esa invitación a Barcelona para el lanzamiento del...
Página 69 - Generalmente basta con mi nombre, para que la gente sepa lo que soy, y lo que hago. Mis novelas han sido traducidas a 19 lenguas, he ganado varios premios literarios harto significativos, como el Planeta, el Rómulo Gallegos, el Mediéis, y hasta hace algunos años era candidato de fuerza para el Nobel. Mis obras se han vendido a millones de ejemplares, he ocupado la presidencia del Pen Club, y mi rostro —en foto o en caricatura— aparece con cierta regularidad en diarios y revistas de las más...
Página 70 - ... rectificatorio, que pondría fin a esta ridicula situación. Mi mujer y mi hija se hallaban de vacaciones en Lima y yo había arreglado con un par de amigos una partida de caza en las serranías de Otuzco aquel largo fin de semana, de modo que me acosté temprano y al alba vinieron a buscarme en una Land-Rover, para trepar a esas abruptas montañas, en cuyas laderas pacen venados y anidan codornices.
Página 72 - ... antiguamente a los dados. En consecuencia, el tema de la novela debía ser el juego, o mucho me equivocaba. Me llevó todavía un buen rato imaginar una historia deliberadamente vaga en torno al juego, pero con apariencias de solidez; cruda y directa, pero con un fondo alegórico, moderna, pero pagando su tributo al pasado. Toda la cuestión estaba en capear las primeras andanadas de los chicos de la prensa y los amigos, antes de leer las pruebas de imprenta, sin incurrir en muy groseras contradicciones...
Página 69 - A esa persona le debo cuanto soy y cuanto tengo: el dinero, la gloria, la desesperación que me acompaña desde que se alejó de mi vida. Jamás he conocido su rostro, ni estrechado su mano, ni escuchado su voz. No sé su nombre, no conozco su nacionalidad, y sólo tengo pocas pruebas, aunque definitivas, de su existencia y su paso fulgurante por el mundo y mi vida. Durante muchos años, a falta de otro nombre, y no sin ironía, lo he llamado El Benefactor; o simplemente B., y ahora que he perdido...
Página 75 - ... propios requerimientos, y me exigía neutralizar todo cuanto pudiese constituir una amenaza para mi nuevo estado. Más al fondo del juego, esos diez mil dólares del premio que me habían tanto impresionado, no eran nada comparado con lo que me podían dar los derechos de autor, la traducción de mi novela a siete lenguas. Esa invitación a Barcelona para el lanzamiento del libro podía ser la solución. No paré de viajar desde que apareció la maldita novela, que tuvo un éxito impresionante....

