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famó'sr tres días éit andarlas ocho leguas', que hay tfel un Valle al otro. Havíendo dado un dia de 'descanso á las muías, que estaban muy cansadas, entramos otra vez el Padre Pons, y. yo en: espesos bosques y llenos de precipicios. Al quarto día,; al tiempo que trepamos á lo alto de una dejas Montañas , y que comenzábamos;?* baxarla , oímos ladrar algunos perros : fon compañeros infepara-;. bles de los Indios, y fe sirven de ellos para ea-* zar, y para defenderse de losTygres. Haciendo,ipues , juicio , que no lexos de allí havia un rancho; de Barbaros , emhiamos tres Indios,á reconócee-* los. Impaciente de averiguar Jo que .havia, me adelante, dexando atrás al Padre Pons, que no me podía seguir. Al baxar, lo mejor que pude, la Montaña , aparecieron dos de los Indios, que havia tmbiado á tomar lengua: me dixeron , que al pie 'de ella havia una tropa de Barbaros , losquales, haviendo tenido noticia delparage , donde haviajnos pafsado la noche antecedente , nos esperaban ■&1 pasib : que parecían estar muy irritados: que ha-, yian detenido á fu Compañero, y quizá muerto,Iucgo que ellos fe apartaron. En fin,me suplicaron, que no paísaíse adelante , porque todo era de temer de fu furor.

Por mas qué hicieron, no me pudieron deA tener : los dexé como enfadado , y rodando , mas que baxando , la Montaña , me puse de repente en-; medio de ellos , sin haver sido visto > porque lo espeso de los bosques me ocultaba. Eran 'doce; todos estaban desnudos , armados de flechas , y lanzas , y nuestro Indio estaba sentado con ellos. Juiego cjuc me vieron , fe levantaron > y havien-t dolos saludado.,me abalancé á su cuello 3 y los abrazey tu>o dcfpuesdeotro , con extraordinaria alegría. La; resolución que les monstraba , los pasmo canto , que; apenas tuvieron aliento para responderme. Lúe-; go que bolvíeron sobre si, les dixe el animo en -que estaba de ir á fu Lugar, y no me parecieron opuestos á ello. Al raífmo tiempo llego -el Padre, Pons con nuestro corto bagage : saqué un poco dá ]carneseca, y harina de maiz : lo repartí entre ellós^ ienGendi lumbre, y procuré regalarlos lo mejor que; fee fué possible. -Conocí presto ,que hávia gana-i ido fu amistad , pero no contaba xon ella , ni coa, > Ju reconocimiento.

Mecefsitabamos del beneplácito de fu Capi-s Jtan para ir al Lugar , y despachamos uno de nues-< fros -Indios con otro de los Barbaros, para darle; aviso de nuestra llegada , y alcanzar fu licencia. Partieron nuestros diputados , y fe bolvieron Cm dilación , dándonos aviso , que venía el Capitán.; 'Apareció en efecto poco después , y fe sent® sobre, una piedra , apoyando la cabeza sobre fu lanzas y rabiando de colera. Dixe entonces, rlyeíidorae; al Padre PonSj no sé cómo fe desenredará estaco-: inedia. Me acerqué á él acariciándole , pero ñn poderle sacar una palabra. Le infle que corniessc algo de lo que le ofrecía , y mi combite fué ín-¡ uci/. Me dixo uno de fus compañeros en fu Len~; gua una palabra , que igualmente significa estás enfadado, ó estar enfermo. Hice como que lo enten-i día eh este ultimo sentido, y le tomé el pulso, pero retiro prontamente el brazo dícíendome , que no estaba enfermo. Bien está, dixe yoa riyendo5, me á todo reir: no estás enfermo 3 y no quienes

,,j res comer > Esto pierdes , lo comerán tuscompa„ ñeros ; y quando quiíiefíes comer , me 16 aví»i sarás.

Hizo mas impression en él esta respuesta , mezclada con desprecio , que todos mis cariños. Me subió , rió conmigo, mandó que me diessen de. beber, y me regaló algunas espigas de Maiz, que tenia para provision de fu viage. Teniendoá mi Capitán en buen humor, crei, que no feria dificultoso sacarle licencia de ir á su Lugar; pero no pude alcanzar, fino que émbiaria á pedir á su Tío* que era el Capitán principal, que llegafse donde cíW hamos; y en efecto etnbió con este recado uno de, fus hermanos. Pero la respuesta de fu Tiofijé, que no tenia tiempo para venir, y 'que nos rétírafíemos al punto dfe fus tierras. Tomó el Padre Pons la de-i lantera con uno de ios dos Indios que nos queda-í ban, porque los otros quatro nos havian abando3 nado. Yo quedé algún rato mas con ellos, hacicn-í do nuevas instancias, pero sin ñuto. Tuve, después de tantas fatigas inútiles, que bolver á tomar ei camino de Cbiquiaca, Me cogió la noche en los Bofe ques,y sin cessarcayó sobre mi una lluvia recia, ha& ta que amaneció. Estaban los torrentes tan hin-i chados, y rápidos, que no pude paííaríos; y hasta el día siguiente no me junté con el Padre Pons. Los quatro Indios, que nos havian dexado, fueron á parar ai Valle de las Salinas , y avisaron al Padre Lisardi del mal suceíso de la empreísa, y vino á buscarnos á la orilla del Rio Cbiquiaca, donde esi tabamos.

Luego que llegó , bolvíeron á comenzar las aguas con mas fuerza que antes. Caían los torrerw Tom.Xlf. X jes

tes con Ímpetu de tes Montañas, y de tal modo hincharon el mencionado Rio , que salió de nudi?, y se estendió á mas de ciento y cinquenta pies fuera de ella. Nos hallamos los tres debaxo de unapequeña Tienda , inundados por todas partes, : fin .trias provifion , que un poco de harina de Maiz, ~con que hacíamos una especie de puches. Nos detuvimos allí quat.ro,ó cinco días sin poder patar <el Rio i y viendo el fin de nuestras provisiones, pensábamos en buscar raices para subsistir. Por .fortuna baxaron considerablemente las aguas > y ■ havíendo Ido uno de los Indios á ver si podíamos :,passar el Rio a vado, hallo toda la Ribera cubierta de peces, que la corriente havia echado, y casi muerto contra las piedras: la grande cantidad , que 6nos traxo, nos reparó de la larga abstinencia, que Jiaviamos padecido.Tuvimos bastantes para llegar al .yalie de las Salinas, y después á Tanja. Fui nombrado luego que llegué á paíTav seis :semanas en una Mission mucho menos laboriosa, y mas agradable. Está á quarenta leguas de Tanja , en el ;tValle de Zinti, donde tuve el consuelo de instruir, y confeslar quatro mil Neophytos.

Allí tuve noticia, que el Padre Pons havia de acompañar ciento y quarenta Soldados Españoles, que marchaban al Valle de las Salinas, para obligar á los Capitanes de las Poblaciones Infieles á ■venir á tratar de paz, y yo tuve orden de conducir al mismo Valle ciento y sesenta Indios nuevamente convertidos, ya doce leguas mas arriba de el para ge á donde iban los Soldados. Reinaron --ecinstantemente los Capitanes Infieles salir de sus montañas, y bosques, sin que Jas ventajas, que les ofrecían los Españoles , pudieflen. Vencer fu desconfianza. Se aventuró 'el Padre Pans á buscarlos , acompañado de un solo Indio mestizo; y ocultó su marchado caimanera, que llegó á Ttau} fin que tuvieísen los Indios la menor noticia antecedente. Confirió con el Capitán,y obtuvo de él, que pudiessemos nosotros entrar en fus Lugares. Assi fe nos abrió la puerta de estas tierras barbaras.; Se encaminó el Padre por el lado del Rio Parapiti; que está al Norte del gran Rio Picolm¿yo , donde yo estaba. Creyó al principio , que podía enarbolar el Estandarte de la Cruz enmedia de estos Pueblos , pero presto fe desengañó. Llegó entretanto el tiempo de hacer la profession , y fe bolvió á Tarija para hacerla, y vino el Padre Lífardí i reemplazarle.

Se cuentan en este distrito doce Poblaciones de Qbiriguanes, en que viven tres mil personas. Nos pusimos en camino el Padre Lífardí , y yo para reconocerlas. Havíendo llegado á Ttau, no fuimos mal recibidos, y el Padre tomó fu derrota áziá el Rio Parapiti, y yo me encaminé ázia un Lugar, llamado CaarurutL Luego que entre en él, me vi rodeado de hombres , mugeres , y niños, porque nunca havian visto Mífsionero en fus tierras. Me recibÍeron,como acostumbran quando están de buérí humor, con largos silvos. Me apeé enmedío de la Plaza debaxo de un cobertizo de paja , en que reciben fus huespedes; y después de los primeros cumplimientos, regalé á los Principales del Lugar con agujas, granos de vidrio, y otras cofas semejantes, de que hacen mucho aprecio. Les gustaba mi conversación j quando les hablaba de cofas indi-i

Y 2, fe

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