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Tongkineses, quedando libres del dominio de la China , y fu Rey en yaclñca possession del Trono. Se les pufo por condición que embiarian cada tercer aíio5 con algunos regalos, una Embaxada 'solemne al Emperador de la China ;fpcro los regalos presto fe llamaron con el nombre ¿le Tributos.

Haviendofe terminado laguerra con mayor Fe^ licidad de la que:podia esperar el 'Rey de Tongking, no pensó sino en descansar de sus sarigas , y gustar de las-delkias de la paz. Se retiró á una de fus Cafas de Campo,.para ocuparse solamente en ios placeres, y entregarse á una vida ociosa/y voluptuo* sa i y para que no huviíslepretexto para turbar su quietud ¿conño el govierno de su'Reyno á uno de los Grandes de fu Corte. Efte, tan diestro como ambicioso 3 se ^aprovechó de la inacción de su Soberano para apoderarse del Trono ; y durante su ausencia , supo también manejar los ánimos , y hacérselos favorables , que en poco tiempo fe apoderó de las quano principales Provincias , echando de ellas al Rey , y obligándole á retirarse á la parte Meridional, donde le dexó vivirenpaz. Viendo él Principe fugitivo la autoridad-de un Vasfallo re-, beldé tan sólidamente establecida, y no ceníendo esperanzas de reducirle/se contentó con la ;parte que le dexaba , y'sormó allí un'Rcyno partieülar,que llam'amos 'Gochinchina, Desde entonces el Re.yno de Tongking /situado entre el grado;diez y siete , y veinte y tres de latitud , quedó t enteramente sujeto al usurpador.

Mas ha de un siglo que alumbró á -este Rcy;no la Lux del Evangelio. El primero que la llevó ••en I6í6, fue el Padie Julian Baldinotti, Jesuíta, na,

turas11' rural de Pistoya, en Toscana. Halló á los Pueblosran favorablemente dispuestos á abrazar la Ley Christiana , que pidió luego-mas Operarios. El año íiguienre fueron á trabajar en eífa- Viña otros dos Jesuítas s es á saber, el Padre Antonio Márquez, Portugués , y el Padre Alexandro de Rhodes, natural^ de Aviñón. Estos, que tenían ya algún conocimiento de la Lengua, no pudieron-satisfacer á las ansias d'e los que aísístian a íus instrucciones. Dio ciento por uno la Semilla Evangélica, y en menos de quatro asios formaron una numerosa Chrístiandad los muchos Idolatras convertidos a la Fe. Aísustaronfe fos Sacerdotes de los Idolos , al ver progreífos tan rápidos. No omitieron diligencia con- los Grandes,, con la-Corte, y einplearotrtantas calumnias contra la Religion , y contra los Míssioneros, que en.i^^o, los hicieron desterrai' del Reyno,, y llevar áMacao.

Fue preciso ceder á esta primera tempestad,, que cor* la partida de los Misioneros se calino erv poco tiempo. No se olvidaron en su destierro deesta nueva Iglesia. El día [8. de Febrero de ocrostres Jesuítas , el Padre Gaípar de Amarais el . Padre Antonio, de Foiues, y el Padre Antonio Car* dín 3 fe embarcaron en Macao , y llegaron a Tong-> king el día 7. de Marzo» Fueron recibidos de los nuevos Fieles con extraordinario gozo 3 y ruvierotv fcl consuelo de ver, que en los diez meses que esta* ban ausentes fus Pastores, fe havia aumentado el rebaño de Jelu-Ghristo con dos mil trescientos y íquarenta Neophytos, que fueron instruidos , y banfizados por tres Catequistas. Llególa mies á ser tañíante , que no ceflaban de ék3ú de noche los Misioneros de recogerla. En el año de 1639. fe contaban ochenta y dos mil y quinientos Chrístanos; y en ía Provincia de Gban setenta y dos Poblaciones, en que apenas fe hallaba un Infiel. Las Cartas antiguas del Padre Juan Cahral nos.Informan, que en los años de 1645. y 1646. los Tongkinefes, que cuellos recibieron el Bautismo, lie-; gabán á veinte y quatro mil; y que en las quatro Provincias havian los fervorosos Neophytos-edifij cado á fu costa doscientas Iglesias muy grandes, y muy hermosas. No bastaban tan pocos Operarios á' un campo tan fértil. Volaron á fu socorro muchas Reclutas de hombres Apostolicos,que íe fuccedieron los unos á los otros, y que reemplazaron a. los que morían, ó por fu abanzada edad, y continuas fatigas , no fe hallaban en estado de llevar el peso del trabajo. Con el tiempo entraron á participar, de fus trabajos Missioncros de diferentes Ordenes» y oy día hay en el Reyno una Christiandad muy^ numerosa, y floreciente. Se levantaron de quandet en quando contra los Fíeles terribles persecuciones» pero sirvieron solamente para acrisolar la Fe de los Meophytos 3 y hacerlos mas, y mas fuertes, j¡ constantes.

Una de las mas crueles persecuciones, que] agito la Iglesia de Tongking, sucedió en el ano de; i72i.Fuéproscripta la Religion pot Edicto publicas fueron buscados los Missioneros, y los Christianas encarcelados, y executadosde muerte , únicamente por no haver querido renunciar á la, Fe, y pifar la Imagen adorable de Jesús Crucificado. Murió demiseria en la Cárcel el Padre Mefari, Italiano, y el Eadre Buccareli,dc la misma Nacion,con nucyeChn& líanos Tongkinefes , padeció una muerte gloriosa. Otros ciento y cinquenta Ncophytos fueron condenados á cuidar de los Elcphantesdo que enTong■king equivale á ser en Europa condenado á Galeras. Se puede vér fu piadosa Relación en el Tomo once,:pag. 164. Renovóse esta terrible persecución en estos años. De seis Jesuítas , que nuevamente entraron con mucha dificultad en el Reyno, quatro han sido presos por ios Gentiles , y después de nueve meses de una dura priiion , fueron degollados en odiodc la Fe el día 12.. de Enero de 1737- Voy a referir las circunstancias de fu prisión , y muerte, sacadas de las mas fieles Memorias -, escritas por Catequistas inteligentes, y testigos oculares 3 que según la orden, que les havia dado «1 Padre Francisco de Chaves, Superior ¡de la Mission, eíarivían cada dia lo que sucedía á los Confeífores de Christo* Traduxo el Diario de la Lengua Tongkinefa á la Portuguesa el Padre Joseph Dacosta.

Havia tiempo, que pedían nuevos Mifsloneros los Christianos de Tongking para alivio de los ■ancianos, oprimidos de años,y trabajos. Llegaron á Macao muchos Jesuítas zclofos, con animo de ir á íu socorro; pero la dificultad era el hallar quien losllcvaslc. No fe podía, como antes , atravcfíár la Provincia de Quangtong , frontera de Tongking. Está enteramente cerrado eñe camino, que era el «las corto , y mas seguro, desde que fueron desterrados de la China los Misioneros, y embíados á Macao. Ir povMar,era poco practicable ; aunque sartén con frequencia Barcos Chinos del Puerto de Cantoná comerciar en Tongking,ninguno los queT'a redbit^-fe boté* En 17J4, fe obligó un Ca

sitan de un Barco a llevarlos, mediante unagrucssa cantidad de dinero, que les pidió , y recibió; pero poco después, haciendo fus reflexiones, re-, tracto fu palabra, y no quiso exponerse.

Enlin , después de muchas diligencias, serially en la pequeña Ciudad de Anean un Patron , que se ofreció á conducir los Mifsioneros, á un. precio, excefsivo, por el peligro grande á que fe exponía, si era descubierto, y denunciado á los Mandarínes Chinos. Fue preciso estar al precio que pedia 3 pero estando ya para avisar á los Padres de Macao3 apareció un Decreto Imperial mandando, que ningún Chino-fe embarcaste sin tener Pastaporte de los primeros. Mandarines de Canton , y por tanto tuvo que encaminarse á esta Ciudad Capital. Se ignoraba en Macao la causa de la tardanza de los Misioneros , y les ocasionó nuevas inquietudes. Temían que este Patron, como el antecedente , huvicise mudado de resolución.. No fe desengañaron hasta el mes d'q Marzo,que llegó de fu parte un Expresto á. Macao, para,avisar á los Míssionerosvquc fe haltassen enunparage oculto, que les, señalaba, con el fin de que fe embarcaísen fin sec vistos.. Lie-' nóde alegría á los Missioneros esta tart defada noticia s y partieron sin, dilación con tres; Tongkineses al Lugar señalado , y se embarcaron en i 8. de Abril

del mismo año.,

Aunque el viento. era¡ contrarío- > el Patroti de la Barca hizo tal fuerza, de velas, y remo , que en pocos días, llegó á un paiage no. muy distante de; la Costa deTongking* Allí quedó por algún tie ñipo esperando un viento» favorable, para paíTar ra-* pidamente un pequeño estrecho?y bujlarla vig^í-»

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