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a aquellas , crique fon encerradas las bestias Fero* •ees, transportándolos de u;i Lugar á otro ; no los llevaban por el camino rea! , sino por ofendas apartadas, para que la noticia de fu marcha no líegaíse al Mandarín de la Corte , porque sabían que los protegía. No fe puede explicarlo que tuvieron que padecer de la hambre , de la sed, de los ardores de un Clima todo de fuego, y de los malos tratamientos de los Soldados. En fin , llegaron á la Corte, y ^después de haver estado algún tiempo encerrados en la cafa de un Mandarín , fueron conducidos al Palacio del Rey. Luego que pastaron la primera puerta, apareció un Eunuco de Cámara , y mandó , que nadie entrarse, y que fuessen puestos los prisioneros en un parage, donde estuvleísen defen-, jdidos de los rayos del Sol.

Poco después los llevaron á aína Sala Interior,donde fe dice 3 que fe estuvo el Rey detrás cíe una cortina para ver i los prisioneros, sin ser visto de ellos, y paraoir fus respuestas á las preguntas que les ham'de hacer un Eunuco de Palacio por fu orden. Afsistieron muchos Mandarines al interrogatorio. Comenzó el Eunuco por el Catequista Marcos. Le preguntó : por qué havia conducido ios Europeos dentro del Reyno? Respondió: que era criado de un Mandarindela Corte , el qual le havia dado un Paífaporte para ir á la China á -comprar algunas curiosidades: que havia ido á encontrar á Jos'.Europeos: que también tenían Paífaporte de los Mandarínes de Canton , para visitar el sepulcro de fus hermanos, que havian muerto en el Reyno, y ■para .ofrecer fus servicios á fu Magestad ; pero que antes de llagar á Dimdu , donde los havia de con:áwc\x , havian sido presos por unos Vandidos, que 'después de haverles quitado lo que traían consigo, los havian entregado al Governador de la Provincia Oriental 3 quien los embiaba á la Corte. Preguntó después al Catequista Vicente: por que havia he. choelvíage de la Chin?. ? Respondió: que siendo ¡amigo de Marcos, le havia. acompañado , para ayudarle á hacer fus compras. En fin 3 encarándose con el joven Barquero Chrístíano, le preguntó : por qué havia salido del Keynoparaír ala China < Su respuesta fue : que havíendo nacido en ia Frontera , y no teniendo otro Oficio para ganar su vida sino-el de Barquero, havia recibido á Marcos, y á ¡os EC* trangeros 3 que queríanpassar ei Rio. Nada fe preguntó á los Mifsioneros ; pero hizo uno de los Mandarínes traer un Crucffixo , le pufo en la tierra, y mandó que lo pifaíTen.

Se estremecieron de horror al oir semejante proposición , y respondieron: que primero se dexa* rian cortar los pies, las mimos, y la cabeza s que cometer tal impiedad; y queriendo los otros- ufar de violencia para forzarlos á obedecer, fe pusieron de, rodillas 3 fe postraron en tierra delante de esta señal de nuestra Rcdempcion, la tomaron en las manos; alargándola mutuamente los unos á los otros , befándola cotí respeto 3 y poniéndola encima dc;sus cabezas >lo que, según eí uso de estos Puebloses señal de la mas profunda veneración. Manifestaron los dos Catequistas la misma firmeza; pero el Bar-? quero, aísustado con las amenazas de los Jueces; mostró flaqueza» Al!i mismo fué castigado por las burlas amargas de algunos Eunucos: El malvado, le declan, pija aquel mismo3 que un inftantt ba wi?ap&rt

y.

^respetaba como su Dios, Assi fe termino este primee interrogatorio, y fueron erabíados á las cárceles.; El día siguiente fueron otra vez llamados á la misma Sala, pero Marcos solo fué preguntado. Le preguntaron, si algunos de elfos Éiuopeos havian viví-; do en el Reyno , y en qué parage ? Respondió: que ninguno de ellos havia jamás habitado en él. Cb* mo puede ser, replicaron los Mandarines , pues gunos de ellos hablan nuestra Lengua ? Es , dixo el Catequista > qué en el camino les enseáé algunas pa-¡ labras, y teniendo mas memoria que los otros, las retienen mas fácilmente. Preguntaron después, f¡ tenían los Estrangeros PaíTaportc de los Mandarines de la China. Sin duda, respondió el Catequista i y, al mismo tiempo lo presentaron los Missíoneros. Lo tomaron los Mandarines, y haviendolos hecho con-, ducir á fus cárceles „4o llevaron al Rey.

Pocos dias después vino orden de la Cor-? te, que cometía ai Tribunal de los Letrados la instrucción, y el juicio del negocio de los priíioneros.Fueron, pues, llevados á este Tribunal,donde fueron preguntados los Catequistas, y no los Missíoneros. Como no dieron fino las mismas tíefi puestas ya dadas, fe irritaron los Jueces * y los condenaron álos golpes del martillo. Es un suplicio muy cruel, y consiste en recibir grandes golpes de martillo, que descargan los Verdugos con toda fu fuerza sobre las rodillas de los culpados. Pidió Vi-t cente licencia de hablar , y havie-ndola conseguido,' dixo: Soy Christiano desde mi tierna edad, y V» me glorio de serlo : este es todo mi delito ; pa

decevé, pues , con alegría por tan buena causa.; Hicieron entonces los Jueces señal á los Verdugos,,

X' y ex'écutaron estos el orden del modo mas bárbaro. Pastada esta execucion, los despidieron , amenazandolos con la muerte de las martilladas , si persistían en las mismas respuestas. En efecto fueron llamados el día siguiente al Tribunal, y atormentados con mas inhumanidad. Siendo fu constancia á prueba de los mas vivos dolores, mando uno de los Jueces , que ceíTasten los Verdugos > diciendo; que era inútil atormentarlos mas ; que parecía, que los golpes caían solamente sobre la tierra; y que eran unos obstinados, de quienes no fe podría sacar, prra respuesta, > . .

Otro Juez, tomando lá palabra , dlxo: „ Mí ¿, parecer es, que Marcos, que ha conducido los 3i Predicadores de la Ley Christiana, que está prossi cripta cu el Reyno , merece ser desquartizado: 3) que se corte la cabeza á Vicente , por haver cooperado al delito del primero 5 y que los Eiw í,ropeos, que contra el Decreto del Rey , hart „ venido a enseñar la Religion Christiana , mere-j jjcen el mismo suplicio: se castigará al Barque3S ro , y se le pondrá en libertad. Acabando el juez de hablar , se retiró con los otros juezes á una Sala interior , que llaman la del Secreto , porque jamás transpira cofa alguna de lo que allí Te resuelve , y a Hi fe dan las sentencias de muerte» Se dio orden al mismo tiempo , que fueísen los prisioneros llevados auna prisión mas distante de la Corte , que llaman Ngue Dom ; lo. quequieie decirt El Infierno del Oriente. Aqui fon encerrados los malhechores del Reyno, y no salen sino al sup'Lío. Por el nombre de la cárcel se puede hacer y.ú-Áo Tow. XIV, O de

de su horror , y de su incomodidad. Se vieron, pues 3 los Confefíbres de Chtisto , cargados con todo el peso de sus cadenas , en un calabozo obscuro 3 insecto , y húmedo, desnudos de todo socorro 3 expuestos a los insultos s y ultragcs de una tropa de facinerosos 3 que hacia mas insolentes, y atrevidos la mansedumbre , y paciencia de los hombres Apostólicos. Es de admirar 3 que huvieíTen podido sufrir tantos males por tan largo tiempo. Cedió, en fin , el Catequista Vicente, ya debilitado con el tormento del martillo , que padeció con tanto valor, y murió santamente el dia 3 u

de Junio.

Havía sido formado este buen Ncophyto entre los Miísionerosen los empleos de zelo desde fus mas tiernos años, y no respiraba sino la mayor gloria de Dios,y la conversion de fus amados compatriotas. Havicndo sido su prudencia 3 y su virtud probadas por muchos años, cedieron en fin los Mifsioneros á fus instantes suplicas, y le dieron permisío de dedicarse mas estrechamente al servicio de Dios j con los Votos de Pobi eza , Castidad , y Obediencia. Le havia Dios dotado del talento de ganar los corazones , y con fus platicas"» y exempios, inspiraba á los que tenia á fu dirección el mas fervoroso deseo de la perfección Christiana. Se disputaban los nuevos líeles la fortuna de tenerle por Catequista ; y Jos que lo lograban, lo recibían por mucho favor. Se pensaba elevarle al Sacerdocio, y recibirle en ia Compañía , para ponerle en estado de hacer mas importantes servicios á ía Mission : pero quilo ci Señor coronal temprano

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