Imágenes de página
PDF

temerfe de nuetras converaciones con los Monges del Defierto, y pretendieron empeñarle à que fe opufiele à nuetro viage; pero fe contentó el Patriarca con pedirme, que no trataffe en mis Platicas de doctrina alguna contraria à la de Dioco; ro. Yo le di palabra de no predicar fino fobre los puntos fundamentales de la Religion de Jeu-Chrif. to, fobre las maximas de fu Evangelio, la necefidad de la falvacion, el horror, del pecado, las buenas obras; y fobre todo, del amor de Dios, y del proximo. Con eta declaracion nos depachó el Patriarca fus Cartas de recomendacion, para

que fueemos bien recibidos en los Monaterios, y pudieemos vifitar las Bibliothecas. Nos hicimos à la vela en un pequeño Barco, que iba el Nilo arriba, y el dia depues llegamos a la Ciudad de Benifonet, fituada en la ribera Occidental del Rio à veinte leguas del Cayro. Ya he embiado à V. R. una Defcripcion de eta Ciudad, y con el Mapa del Nilo età inferta en el fegundo Tomo de las Cartas , y Memorias de Levante. Partimos de Benifonet para el lugar de Baiad, que età al Oriente del Rio. Y aqui, tomamos guias, que nos conduxeffen al Defierto de San Antonio, objeto principal de nuetro viage. El dia 2.6, de Mayo falimos de Baiad en Camellos, ecoltados de dos mozos Camelleros 3 y por epacio de una, ô dos leguas caminamos al Norte, y luego tiramos al Ete, para entrar en el Defierto , ö baxa Thebayda. Es tan famofo el Defierto, que nadie avrā, que no tenga alguna noticia de èl; pero pocos, conocen fu verdadera fituacion, extenion, y el genero de vida de los folitarios, que oy día le habi

- , tana

tan , ö à lo mas tendran de ello una idèa confufa. Como he etado en los lugares mimos, y he tenido tiempo de examinar todo lo que merece alguna atencion: procurarè dar à V. R. una relacion exacta, no folo de los nombres, y fabrica de los Monafterios; mas tambien de las montañas , valles, minas de fal, y talco, arboles, imples, animales, y generalmente de todo lo mas notable de etos dilatados defiertos, adonde en otro tiempo reynaba una penitencia muy otra de la que ahora vemos desfigurada por el cifma. Suplirà un Mapa lo obfcuro de mi etilo. Se verà Benifonet en una de las orillas del Nilo, y Baiad en la opueta en una llanura arenofa, que fe extiende hafta la garganta de Gebei. Caminamos por el medio de la llanura, para entrar en un etrecho cerrado por dos montes , de los quales el que età à mano derecha fe llama Gebei, ö de la Citerna; y el otro, que es mas baxo, y à mano izquierda, tiene el nombre de Hajar Mou/oum, ô Piedra feñalada. En ete valle fe hallan quatro etanques de agua, poco ditantes los unos de los otros, y abiertos or la naturaleza mifma en la Roca. Las lluvias, que los llenan , llevan configo una greda, que pone zarcas las aguas. Llegamos azia Mediodia al primer etanque, el qual es una epecie de citerna: el calor era muy grande, y no havía fiquiera un arbol, que nos hiciefe fombra , folo fe veian unas matas, y tal qual yerva à trechos, que nos pudieen fervir de algo. Sin embargo necesitabamos de decano, y por fortuna avitamos una roca grande, cuya cumbre falia āzia fuera, y podia defendernos de los ardores del Sol, y à los pies Tom.VI. - H - te

tenía alguna yerva. Nos aprovechamos del hallázgo, y à fu abrigo palamos los grandes calores del dia. Entre las tres, y quatro de la tarde nos bolvimos à poner en marcha, y nos alentamos à fubir hata el pico del Monte Gebei, adonde llegamos en una hora de tiempo. Dede alli decubrimos una prodigiofa llanura, llamada en otro tiempo Baquara, ô de la Baca, y ahora Sannour, ò del Gato: fu terreno es pedregofo, y etéril, como lo demàs del defierto : fon alli abundantes las lluvias en el Invierno, y forman varios torrentes, que fe fecan en el Verano. Ecogimos el fitio menos incomodo, para paar la noche del dia 27. de Mayo facamos nuetras proviiones de boca, que confitian en vizcocho, quefo, y pecado falado, y en poco tiempo fe acabó nuetra cena. Como teniamos mas gana de dormir, que de comer, nos cogió el fueño fobre la arena, y duró hata la maña figuiente. Partimos de ete parage dos horas antes de la Aurora. Las proviiones nos havian fido necefarias, porque en toda la llanada de Sannour, y en fus montañas no encontrabamos mas, que unas Acacias filvetres con tantas epinas como hojas ; y etas fon tan delgadas, que pueden fer de poco focorro a un caminante,que bufca donde abrigare contra el ardor de un Sol,que le quema. La grande llanura de Sannour termina en el monte Keleil,ò Muy amado, el qual fe abre àzia la mitad, y fe fepara en dos, o formar una garganta, y dar pafo a otra llanada que llaman Araba , ô de los Carros: eta, en que anduve mas de quince leguas al Norte, y Nordete, fe extiende mucho mas āzia el Mediodia, y

[merged small][graphic]

al Poniente tiene por limites las montañas de Keleil, y Askan, y al Ete el monte Colzim. Atraveamos el monte Keleil por la gargantá yà mencionada, dexando à la derecha las ruinas de un Monaterio, que havia havido en la entrada de la llanura llamada de los Carros. Nos hicieron los guias caminar dos leguas mas allà, para llegar à lo hondo de un torrente feco , que nos havia de fervir de pofada aquella noche : y lo peor del cafo era, que nos atormentaba la fed mucho mas que la cama. Haviamos cargado fobre cada uno de los quatro camellos un pellejo de agua : y gatado yà dos , penfabamos poder paar con los dos que quedaban; pero nuetros Camelleros, fin faber por què, los havian untado con azeyte de linaza tan hediondo, que olia de modo , que mas quiimos padecer nuetra fed, que matarla con agua tan apetada. Partimos de alli la mañana figuiente antes de amanecer, y era el dia 28. Nos defcubrió la Aurora unas quantas palmas al pie del monte Keleil, ditante de nofotros como quatro, ó cinco millas. Dixeronnos los guias, que hacian fombra à un pantano, cuya agua , bien que algo falobre, era buena 3 caminamos allà apriefa , y la gana con

que bebimos, fe parecia mucho à la de los Ifrae

litas, quando fe aprefuraban à beber del agua, que falia de la roca. Ete alivio nos dió nuevas fuerzas, y doblamos el palo para llegar temprano al Monaterio de San Antonio. Nos ocultaban fu vita unas pequeñas colinas : palamoslas apriela, y nos puimos à la vita de ete tan celebre, como antiguo monumento: y fue tal nuetra diligencia, que llegamos à el antes de medio dia.

H 2. Para

Para dàr à V. R. la idèa mas cabal, que me fea posible, de ete parage tan famofo como poco conocido,he formado un plân, que fe puede vèr al margen del Mapa. Pero ha de notar V. R. que la vita del Monaterio, y de toda fu comarca, no reprefenta à los ojos fino objetos horrorofos, que llenan el corazon de un horror fanto. En los montes de Colzim; Keleil, y Askan fe vè un numero grande de cavernas, cada una por fu lado: y fe conoce fin dificultad, que etan hechas por manos de hombres: apenas las pueden penetrar los rayos del Sol, y entre las altas montañas no fe vè fino una llanura inmena, tan etèril como defierta. Alli al pie del monte Colzim, à la vita del Mar Rojo, que età encerrado entre dicho monte, y las montañas de Arabia, età

fituado el Monaterio de San Antonio. Mirando con atencion à tantas obfcurás cavera

nas, fe me reprefentaban los Antonios, Pablos, Hilariones, Paphnucios, Ammones, y todos los demàs famofos Hermitaños, que de fu propria voluntad fe condenaron à una vida trabajoa, y penitente, para conquitar el Reyno de los Cielos. Con harto dolor encontramos por fuccefores fuyos unos Coptos Cimaticos, que paan fu vida en el Monaterio de San Antonio. Bufcamos la puerta para entrar adentro; pero los conductores nos dixeron, que no la havia: en efecto, el futo continuo, en que los tienen los Arabes, ladrones publicos por oficio, que dan buelta fin cefar para hallar entrada, y faquear los Monaterios, precia à los Monges à no tener puerta alguna: lo mimo fe oberva en los

Monafterios del Monte Sinai, y de San Monnas , del

qual,egun refiereRufino en fu Hitoria,fuè Superior San Pithirión. Los

« AnteriorContinuar »