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CARTA

DEL PADRE D'ENTRECOLLES:

Missionero de la Compañia de Jesus AL SEKOR MARQUÈS DE BROISSIA; sobre la muerte del Padre Carlos de Broissia,

su Hermano.

Fao-tcheon 15. de Noviembre de 1704: ·

PAX CHRIS TI, SEÑOR.

I conociera menos la virtud , y pera fecta sumission de V.S. à las ordes nes de la Provincia, tomàra otros rodeos , y medios para darle parte de la triste pérdida , que acaba de

hacer nuestra Mission en la persona de su querido hermano el Padre Carlos de Broila fia. Prevèo muy bien la grande batalla de la naturaleza,y la grande dificultad, que tendrà V.S.de hacer, à Dios el sacrificio que le pide ; y el vivo dolor, que yo mismo siento por la muerte de tan cabàl amis go, me dà à conocer lo que tendrà

que

vencerse. Sin embargo , Señor, haga V. S. reflexion for bre la vida fanta , y preciosa muerte de aquel à quien llora , y no le vendrà duda de

que
està

gos zando ahora en el Cielo el premio de sus trabaTom.VI.

Dad

jos

و

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Cartas de las Missiones jos : y qué debe esperar, que fu intercession en el Cielo recompensarà sobradamente el gusto, que le daba cada año la noticia de sus apoftolicos sucessos. Nofotros de nuestra parte esperamos, que alcanzarà para esta Mission abundantes bendiciones: reemplazando sus talentos, prudencia, y sobre todo , su zelo, y eminente virtud , que le hacia uno de sus excelentes Operarios con su proteccion en el Cielo , siendo su firme apoyo, y pidiendo para nosotros copiosos socorros.

Antes que se dedicaffe à la Mission de la China , fe havia obligado por Voto de hacer quanto supiesse ser de la mayor gloria de Dios. Como no nos teniamos los dos cosa oculta , y que con sencillez me descubria lo mas fecreto de su corazon, puedo assegurar, que su fidelidad era tan inviolable , como su Voto havia sido heroyco. Siempre recogido dentro de sì , estaba atento à sus mas menudas obligaciones : frempre unido con Dios , nunca perdia de vista su presencia , enmedio de los embarazos., que le dieron seis nuevos establecimientos, que ha hecho en este grande Imperio , y los otros cuidados inseparables del empleo de un Missionero. Admiraba yo principalmente su igualdad de alma en los continuos difgustos , y enfadosos contratiempos, que le difponia el Señor , para apurar mas su virtud. Era tan rìgido para si, que fus Superiores se vieron precisados à moderar su fervor , y à prohibirle parte de sus penitencias. Estaba desde mucho tiempo acostumbrado à vencer sus inclinaciones ; y para no hacer la menor falta , con cuidado apuntaba por menor tedas las cosas, en que cada instante

pos

podia renunciarse à sì misino. Con esta continua reflexion sobre todos sus passos, havia adquirido la dominio absoluco sobre sus passiones , y una mansedumbre tan co.npleta , que siendo de un natural muy vivo , y lleno de fuego , se huviera dicho , que fuconplexion era melancolica. Su paciencia le havia hecho de alguna manera insensible à todo lo que podia sucederle de penoso, y humilde. Como tenia grande entendimiento, descubria en la primera ojeada todos los artificios, que practican los Chinos en punto de interesses: sin embargo los sufria con una dulzura , y moderacion , que los dexaba edificados. Me acuerdo, que me decia muchas veces , que debiamos mucho à los Chinos , por havernos ayudado à al canzar la paciencia. La insinuacion fola de sus Superiores, era para él una orden estrecha : obedecia ciegamente en las cosas imas opuestas à fu natural, sin representar siquiera los motivos , que su poca salud podia dàr contra lo que pedia su obediencia. Estaba persuadido

que todas las virtudes deben ceder de algun modo à la caridad, y zelo de las almas ; y que un hombre ocu-. pado en los ministerios Evangelicos, debe hacerse todo à todos en el sentido del Apostol. Como el teinor de las persecuciones nunca 'le contuvo en la continuacion de sus empressas, la huinildad , cuya pràctica tenia muy en el cora

no le impidiò acomodarse à ciertas usans zas del Pais, las quales, para dàr honra à la Rcligion , y tener entrada para con los grandes, nos obligan à no rehusar ciertos honores

fe

zon

, que

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Cartas de las Missiones se' dàn aquì à los Sabios. No ignoraba las maliga nas interpretaciones, que se han dado tantas veces en Europa à esta conducta ; pero decia', que el dexarse juzgar , y condenar fin razon , es una de las principales virtudes de un hombre Apoftolico.

Viviendo de un modo muy pobre, y muy austero , tenia animo de llevar mas adelante el exercicio de la mortificacion christiana. Esperando vivir algun dia solo, se havia formado un plàn de vida, que en nada se diferenciaba de la austeridad de los antiguos Padres del desierto. Era infatigable su aplicacion al estudio de los Libros Chinos, y en ellos havia hecho grandes progressos : cl atractivo particular, que tenia por la oracion, nunca le apartò de un trabajo tan penoso , y enfadofo : estando convencido, que para agradar à Dios , nada debia omirir de

quanto

le podia hacer mas util à los Pueblos, à quienes era embiado.

Su devocion al adorable Sacramento del Altar era muy tierna : y alimentaba la union tan intima , que tenia con el Salvador. Sus Cartas eran llenas de los afectos mas proprios , para acrecentar el numero de los fervorofos devotos del Sagrado Corazon de Jesus. Su amor le hacia ingenioso para inventar mil medios, para que los demàs amaffen à Jesus, y nada le era dificil quando se trataba de ganarle una fola alma. Se pers suadừa, que los Fieles todos podian hacer el voto, que él havia hecho , pues tan jufto , y racional le parecia. Solìa atribuir à fus pecados , y mala correfs

pong

pondencia los sucessos adversos', y contradicioa nes, que impedian, ò retardaban la obra de Dios. En tales lances , fe castigaba à sì mismo con largos ayunos de arroz , y agua , ò hacia algunos dias de exercicios , y retiro , para , seguo decia, purificarse delante de Dios, y ofrecerle despues oraciones capaces de moverle à misericordia. Mas chas veces le diò el Señor à conocer, quan agradable le era esta piedad , y fingularmente pares ciò en el establecimiento de Nimpo. Havian algunos mal intencionados denunciado al

gran

Tris bunal de Ritos, que intentabamos conftruìr en efta Ciudad una Cafa , y una Iglesia. Esperaba, mos con temor bien fundado , que la respuesta del Tribunal no seria favorable à la Religion. El Padre entrò en Exercicios al mismo tiempo , que fe havia de examinar el negocio ; y al tercer dia faliò la Sentencia en nuestro favor , y con todas las formalidades, que podiamos desear.

El sobrefalto que tenia de no tomar bien fus medidas en los negocios concernientes à los prog gressos de la Religion , era una de sus mas pefa, das Cruzes. Su zelo, y delicadeza de conciencia le ponia en tal inquietud, que le servia de un gran martyrio. Nada emprendia fin haver tenido antes recurso à la oracion , y al

ayuno ; y de esta prudente , y santa precaucion , vela muchas veces trastornados sus proyectos por contratiema pos, que le eran muy sensibles. Le confolaba el Señor , dandole à conocer , que estas desgracias aparentes eran neceffarias para el feliz logro de sus empreslas. Si escriviéra à un hombre del siglo , que no

à pesar

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