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taria, Isla pequeña del Archipielago, fituada entre Milo, y Syphanto. Su Puerto es bueno, y apenas anclàmos en él, quando dos Griegos de la Isla llegaron à nofotros con bello modo, para cumplimentarnos de parte del Conful de Francia fobre nuetro arribo, y à ofrecernos refrefcos. Recibimos fu cortefania con el debido reconocimiento, y dandonos por obligados à bolver la vifita, fuplicamos à los dos, que nos conduxefen à fu cafa. La cafa del Conful età à tres quartos de legua del Puerto, le encontramos con el Conful Inglès: uno, y otro fon natutales del Pais, y de las mejores familias de la Isla. Nos recibieron con mucho modo, y palados los primeros cumplimientos, el Conful de Francia nos hizo fervir el refrefco: luego nos propufo fi queriamos vèr la Ciudad , y ambos Confules nos acompañaron. No gatamos mucho tiempo en dàr la buelta, porque no es mas que un agredado de ciento y cinquenta cafas, que contienen ochocientas, ô novecientas peronas, Sus calles fon tan etrechas, que apenas pueden dos hombres andar à la par. Hallamos en ete Aldeorrio, y no Ciudad, algunas familias Francefas, que viven de fu corto comercio : informados de nuetra llegada , vinieron à bufcarnos con tanta priela como gozo, para faber noticias de fu Patria: fatisfacimos a fus preguntas, y las noticias mas añejas eran para ellos nuevas , y recientes. Depues recibimos la vifita de los Sacerdotes, y principales Griegos de la Isla, que con muchas finas expresiones manifetaban fu gozo de vernos : nos preguntaron fi -. - ha

háviamos venido à hacerles una Mision. No hemos olvidado, nos decian, la que nos hizo el P. Jacobo Xavier Portier,y fu Compañero muchos años hâ: nuetros hijos eran ignorantes, y los hicieron fabios teniamos enemitades, y nos reconciliaron: no viviamos como Chritianos, y nos dipuieron à recibir los Sacramentos de la Penitencia , y Comunion, de la qual havia mucho tiempo que no participabamos: en fin nos intruyeron en nuetras obligaciones. : Dede entonces nos apartamos del buen camino: venid, pues, à hacer que bolvamos à èl: venidà que renazca en nofotros la paz , que el Padre Portier nos traxo , y que hemos perdido con fu aufencia. Hablaba fu corazon, y nos enternecieron fus palabras: les repondimos, que

acababamos de llegar de Francia, que etabamos

defeofos de fervirlos; pero que no fabiendo fulengua, ibamos à aprenderla, para poder entenderlos, y fer entendidos de ellos. o Se dieron por fatisfechos. El mal tiempo, que nos havia hecho entrar en Argentaria, nos detuvo alli veinte dias. Para no fer inutiles, hizimos algunas Platicas à los Francefes , y erifeñamos la Doctrina Chritiana à fus hijos. Asitian los Griégos, y Francefes à nuetras Miffas, y todo el equipage , y Viageros de nuetro Baxèl dieron muy buen exemplo. Muchos de ellos hicieron fus devociones, y fus buenas obras nos confolaron de la detencion que padeciamos... , , , , r Salimos con el primer viento favorable, y fuimos al anochecer à anclar en Siphanto, ô Siphanos, Isla mas grande, y mas rica que Argentao. - la.

ria, de donde partimos la mañana figuiente, y lle gamos por la tarde à Micoñi. Oy fe llama eta Isla Micoli, y es una de las Ciudades del Mar Egeo. Supimos à nuetro arribo, que havia en ella muchos Catholicos, y nos hicimos conducir en cafa del Cura, para pedirle licencia de decir alli Mia. Ete, aunque Griego de Nacion, feguia el Rito Latino, y le mantenia la Congregacion de Propaganda, para asitir à los Catholicos. Los Parroquianos con fu Cura vinieron à cumplimentarnos, y nos trataron con mucha caridad. Nos hablaron de la Mision del Padre Portier, diciendonos, que necesitaban de otra; que f el Padre lo fupiera, fin dudá volaria à fu focorro, porque era grande fu zelo por la falvacion de las almas. .

Diximosles, que les agenciariamos la Mision que

defeaban: les diximos Mia la mañana figuiente, y

afsitieron à ella con grande edificacion. Como no fabiamos el Griego vulgar, ni fu corrompido Italiano, no pudimos hacerles una Platica : folo les hablamos algo por medio de un Interprete. Paadas veinte y quatro horas, nos depedimos del Cura, quien con todos fus Feligrefes nos acompaiñò hafta el Navio, con reiteradas intancias à que bolvieemos quanto antes à la Isla. Nos embarcamos con viento favorable, y en menos de doce horas anduvimos quarenta leguas. Llegamos el dia 16, de Febrero à las Islas de Spalmador, haviendonos antes hallado à un tiro de cañon de la Isla de Chio. Mis dos Compañeros jefuitas tenian tanta gana como yo de fertetigos de todo lo que havianos oido decir del fervor, y piedad de los Catholicos que la habitan; pero no

".

pudimos por entonces fatisfacer nuetros defeos, y
profeguimos nuetro rumbo , para falir del Archi-
pielago, y entrar en la Natolia Afatica. Yo havia
penado hata entonces, que en llegando a Levante,
hallariamos un Verano continuo, y excesivos ca-
lores; pero la experiencia nos ha convencido de
lo contrario, porque fentimos un frio tan rigu-
rofo, que nos obligó à ponernos nuetros veti-
dos de Invierno.
Etabamos ditantes de Smirna como una
jornada, con eperanzas de hacerla; pero cayó el
viento de manera, que no pudimos dar pao , y fo-
brevino un contratiempo, que nos hizo amaynar,
Al amanecer defcubrimos cinco Baxeles Turcos,
que iban de Contantinopla à Chio. Una Sultana
de treinta piezas de cañon, apartandofe de los
otros Navios, fe acercò à nofotros, y nos mandó
ir à fu bordo. Como eramos los mas flacos, tu-
vimos que obedecer fin chitar. Fue nuetro Capitan
à bordo de la Sultana, y fu Capitan Turco embiò à
tres de los fuyos para que nos viitaffen. Por fortuna
no hallaron cofa alguna de contravando; y luego
que informaron al Comandante de los Navios
Turcos, hizo ete varias preguntas à, nuetro Capi-
tan fobre el Etado de Malta, y Sicilia, y le dexó
bolver à fuNavio. Etando de buelta nuetro Ca-
pitan, mandó aludar à los Navios Turcos con un
cañonazo, a lo qual correpondieron , y profiguie-
ron fu viage. La bonanza, y luego un viento contrario
retardaron nuetra entrada en el Golfo de Smirna.
En fin doblamos el Cabo de Borro , que età en la
punta del Golfo. Nos embelesò fu hermoa vida: tie-
ne el Golfo como quince leguas de largos y cinco

-o Ae

de ancho fus riberas etàn plantadas de olivos: en la Bahia veiamos un gran numero de Navios, y terminaba, nuetra vita la Ciudad. . Entramos en fin el dia 23. de Febrero āzia medio dia, haviendo etado en la Mar cinquenta y fiete dias, durante un Invierno rigurofo; pero gra

cias al Señor, llegamos todos con falud. Havia mu

cho tiempo, que nos eperaban el Padre Adriano Vereau, Superior de la Mision , y los demàs Padres; y aviados de que fe veia un Navio en el Golfo, no dudando que feriamos nofotros, vinieron al Puerto, para hallare à nuetro defembarco. No puedo explicar qual fuè el gozo, que tuvimos mutuamente: nos abrazamos muy de corazon, y al punto nos conduxeron al Colegio, y nos firvieron los refrecos, de que teniamos necesidad.

Haviendo decanado unos pocos dias, nos llevò el Padre Superior à pagar nuetros repetos al Señor Arzobipo, y al Señor Fontenu, Conful de la Nacion Francefa, y nos recibieron con mucho agafajo. Los dias figuientes fe palaron en recibir las vifitas de nuetros Dicipulos, y en bolverlas. El afecto, que nos motraron todos, prueba bien la veneracion, que tienen à nuetros Misioneros, por los fervicios que hacen à los Francees, Griegos, y Armenios. Debo tambien decir, que la proteccion con que honra nuetro Conful los miniterios, y las ¿ atenciones de los demàs Francees, que no podemos agradecer batantemente , infpiran à los Pueblos la etima, y confianza, que tienen de nofotros. - Haviendo fatisfecho à la cortefania, nos aplicamos unicamente al etudio de las Lenguas, para

-- po

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