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Pueblos, que tan cruelmente le havian tratado, acabò su vida Apostolica en los suplicios , que le hicieron padecer. Fueron tambien coronados los trabajos de sus dos Compañeros con una muerte semejante à la suya , y sin duda , que à la sangre de estos primeros Apostoles de la Nacion Yroquesa debemos atribuir las bendiciones , que derramò Dios sobre el zelo de los que succedieron en el ministerio del Evangelio. Los Padres Fermin, Bruyas, y Pierron, que sabian la lengua del Pais, fueron elegidos para acompañar a los Diputados Yroqueses en su buelta, y para confirmar de parte de los Franceses la paz , que acababa de serles concedida. Los regalos que embiaba el Governador, fueron entregados à los Missioneros, con el fin de facilitarles la entrada en estas tierras barbaras: llegaron à ellas en un tiempo en que los Infieles se entriegan à todo genero de desordenes, y no haIlaron à uno capaz de recibirles.

Este cuntratiempo diò lugar à la joven Tegahkouita de conocer quanto antes à aquellos , de quienes se queria Dios servir para conducirla à una alta perfeccion : tuvo à fu cargo hospedar à los Missioneros , y proveer à fu subsistencia. La mo-, deftia , y suavidad con que cumpliò con cste encargo,

hicieron impression en los nuevos huefpedes; y no fuè menor la que hizo en ella la afabilidad, la casi continua oracion , y deinàs exercicios, en que repartian sus huespedes las horas del dia. Assi la disponia Dios para la gracia del Bautismo, la qual huviera pedido, li huvieran los Missioneros hecho mas larga mansion en su Lugar.

Al tercer dia de su llegada , fueron llamados

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los

fadera , y

los franceses à Tionnontoguen , donde se les hizo un reciyimiento muy solemne. Quedaron en este lugar dos Missioneros, y el otro diò principios à ura Mission en el Lugar de Onnciout , distant: de alli treinta leguas tierra adentro. El año siguiente se formò otra Mission en Annontague : la quarta se estableció en Tjonnontouan : y la quinta en el Pueblo de Goiogoen. Como son numerosas,

divis didas en muchos Lugares las Naciones de los Agniez, y Tsonnontouans , se aumentò el numero de los Missioneros. Entretanto , Tegahkouita se havia hecho ca

, y se intereilaban sus parientes en buscarla marido ; porque segun la costumbre del Pais, la caza que mata el marido, pertenece à la muger, y à sus parientes. Muy otras eran las inclinaciones de la doncella : su amor à la de , aun antes que pudie se conocer la excelencia de esta virtud : y todo lo que era capàz de mancharla lo mas ligeramente, la causaba horror ; y assi, quando la propusieron el casamiento, se escuso con diversos pretextos , alegando principalmente sus pocos años,

, y la poca inclinacion , que sentia para el matrimonio. Pareció

que sus parientés aprobaban sus razones; pero poco despues tomaron la resolucion de obligarla á tomar partido, quando menos lo penfaffe, sin dexarla siquiera la eleccion del sugeto, con quien se avia de unir : echaron los ojos sobre un joven , cuya alianza tenian por ventajosa , y se lo propusieron à él, y à los de su familia. Haviendo entre si concluido el negocio, entrò el mozo en la Cabana de la que le estaba destinada , y se sentò

junto

pureza avia sido

avia sido gran

و

junto à ella. Assi se celebran los matriinonios entre los Salvages, los quales, con ser tan dissolutos , y libres con exceifo , no obstante no hay Nacion, que guarde en publico con mas escrupulo, y exactitud el decoro del pudor. Un joven quedaria para siempre deshonrado, si paraba a hablar en publico con una moza quando se trata de casamiento : lo ajustan los parientes, sin que

las
partes

interelladas tengan en ello parte alguna. Basta

que

se hable de casarse dos Salvages, para que eviten con cuidado el lance de verse , ò de hablarse. Estando los parientes de acuerdo entre sì, và el mozo al anochecer à la Cabana de su futura esposa , y se sienta junto à ella. Esto significa , que la toma por muger, y que ella le toma

por

marido. Pareciò fuera de sì nuestra doncella , quando viò al joven sentado donde ella estaba : le avergonzò , y levantandose con viveza , saliò con indignacion de la Cabaña, sin querer bolver à entrar, hasta que el mozo huviesse salido: cnojò con extreino à sus parientes esta firmeza , se dieron por afrentados, y resolvieron no desistir del empeño, hasta salir con ello. Imaginaron otras trazas , y

els tratagemas , que firvieron solamente para dar mas lustre à la constancia de su sobrina.

No haviendoles salido su ardid , echaron mano de la violencia. La trataron como si fuera esclava, cargaron sobre ella todo lo que havia en la casa de trabajo penoso , y humilde : inter; ritaban con malignidad sus acciones mas inocentes : la echaban sin cessar en cara su poca atencion , y respeto a sus parientes : sus modales nada sociables , y su estupidèz. Alsi llamaban la aversion , que inostraba por

el

ز

el matrimonio : la atribuìan un odio secréto por la Nacion Yroquesa , porque era Algonquina de origen. En fin , nada omitieron para vencer su conftancia.

La pobre doncella sufriò todos sus malos tratamientos, con una paciencia invencible , y

fin

perder nada de su serenidad de alma , y de su suavidad natural. Hacia todo lo que la mandaban ; con una atencion , y docilidad , superiores à sus años, y à sus fuerzas. Cedieron

poco sus

poco
à

parientes : la miraron con buenos ojos , y no la bolvieron à inquietar sobre el partido que tenia tomado.

Por este tiempo llevò là Providencia al Lugar de nuestra Yroquesa al Padre Jacobo Lamberville, y recibió orden de sus Superiores para detenerse en él, siendo mas natural, que fuelse el Padre à junrarse con su hermano , que cuidaba de la Milsion de los Onnotagues. No faltò nuestra doncella al Catecismo,y oraciones, que todos los dias ie hacian en la Capilla ; pero no se atrevia à descubrir al Padre la determinacion, que mucho tiempo antes havia tomado de ser Christiana: ò por temor de un tio, de quien dependia enteramente , y que por razones de interès aborrecia à los Christianos : ò por su mismo recato , que la hacia demasiadamente timida , y no la dexaba descubrir su corazon al Missionero.

En fin llegò, quando menos lo pensaba, la ocasion de declararse

, que queria ser bautizada. Una ferida que se havia hecho en el pie , la havia detenido en el Lugar , quando las demás mugeres iban à recoger su cosecha de maìz. Valiòsc el Mif

fionero de esta ocasion para visitar , è instruir a los que havian quedado en Tus Cabañas : entròse en la de nuestra Yroquesa , y à su vista no pudo ella reprimir su gozo. Al instante , en presencia de fus compañeras , le abriò todo su corazon , le declarò las ansias, que tenia de ser Christiana, le inforınò de los estorvos, que tendria de la parte de su familia; y en esta primera conversacion manifestò un valor muy luperior à su sexo. Su buen natural, la viveza de su espiritu, su sencillèz, y candor, hicieron formar juicio al Mifsionero , que en pocos dias se adelantaria mucho en la virtud : se dedicò muy à proposito à instruirla en las verdades Chriftianas ; pero no tuvo por conveniente ceder tin presto à sus instancias

por

el Bautismo, que en este Pais no se debe conceder à los adultos, sin inucha precaucion , y largas pruebas. Gafto , pues, todo el Invierno en catequizarla , y en informarse con gran cuidado de su modo de vivir.

Es de admirar, que siendo los Salvages tan dados à murmurar , principalmente las mugeres, no hallalle el Padre à uno solo , que no dixesse mil alabanzas de la joven Catecumena : los mismos que la havian perseguido con tanto empeño, dieron teftimonio à su virtud. No se detuvo el Missionero en administrarla el santo Bautisino , que con christiana impaciencia pedia. Fue bautizada el dia de pasqua en el año 1676. y llamada Cathalina , y, assi la llamarè en adelante.

No pensò mas la santa doncella , sino en llenar las obligaciones , que havia contraido. No se limi, taba à la observacion de los exercicios comunes, sintiendose llamada à una vida mas perfecta. AlTom. VIII.

B

lif

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