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Un quarto de hora más tarde, huviera sido el niño para siempre privado de la dicha de ver à Dios. Bolviò la buena gente con el cuerpo de su niño , el qual hice enterrar con folemnidad, y ellos mismos me parecieron dispuestos à renunciar à la Idolatria , y à ser Christianos. Mejor que nadie sabe V.R. de quanto consuelo son para un Missionero estos rasgos de la Divina Providencia.

Estoy actualmante ocupado en catequizar una familia entera , à cuya conversion diò principios un buen viejo , cabeza de toda ella. Precisó el mal tiempo à uno de mis Catequistas à entrar en un pueblo vecino : y movido de los llantos, que oyó en la casa de un Gentil , entrò en ella , y viendo toda la familia bañada en lagrimas , conociò por ellas, y por sus follozos , que lloraban à su padre, que estaba para norir : acercòse al sitio donde estaba el viejo, y con mucho zelo exerciò su oficio de Catequista. Anunciò Jesu-Christo al pobre moribundo , y le instruyó en las verdades de la Religion. La gracia , qu: obraba al mismo tiempo en su corazon , le in linò à pedir el Bautilino : y como el peligro era urgente, se lo administrò al instante el Categuista. Pareció resucitar el enfermo , ò por mejor decir , la firmeza de su fè le hizo facar fuerzas de su propria flaqueza. El dia siguiente le hizo llevar à la Iglesia , y alli, entre los brazos de sus hijos , recibió los Santos Oleos. Apenas le bolvieron a su casa , quando espirò.

Esta muerte diò lugar à una disputa muy viva entre los hijos , y los parientes del difunto : estos,

fien

fiendo de los mas principales del Pueblo , pretendian que fueffe quemado su cuerpo, segun la costumbre de su Casta. Los hijos, bien que Genriles, se opusieron , diciendo , que su padre, haviendo muerto Christiano , havia de ser enterrado fegun las ceremonias de los Christianos. Como hacia ruido la contestacion , llegò presto à noticia del Rajà de Aneycoulam. No ignora V.R. que tenemos en esta Corte poderosos enemigos : sin embargo ordenó la Providencia las cosas tan bien , que venciò la Religion. Respondió el Rajà, que yà que honraba con su amistad al Sanias de Pinneypondi, y que permitia que tuviere Discipulos, queria que le dexa Ion vivir conforme à suley. Los hijos del difunto ine participaron esta respuesta , y di gracias al Señor por ella. El entierro se hizo fegiin nuestra cotumbre, y ahora la viuda con sus hijos se dispone para el Bautisimo. Refiero estos hechos por lingulares : porque en quanto al fruto ordinario , que se coge en esta Mission , seria inutil escrivirlo à uno, que ha visto, y hecho mas de lo que puede saber un Missionero nuevo.

Delpucs de las continuas ocupaciones de las grandes Fiestas, me probò Dios con la enferme. dad, que tengo insinuada al principio de esta Carta. Entonces me enseñò mi propria experiencia, lo que no havia podido entender sobre la relacion agena : quiero decir , conoci la naturaleza de una fluxion, que se padece en este Pais. Confifte en una abundancia grande de serosidades , que cae del celebro , y corre continuamente por los ojos, de manera , que no es possible. tenerlos cerrados por algun tiempo conliderable: es aún peor abrir

los.

fos. Cada rayo de luz es un dardo , que viene à herirlos en lo mas vivo: aun el movimiento natural de los parpados causa un nuevo do!or , 90:que el humor que cae , siendo muy pegajoso , forma con su solidèz unas puntas , que sin cessar pican , y lastiman la menbrana del ojo. Assi passe ocho dias, sin tomar un instante de descanso. El infomnio me levantò calentura , acompañada de una inapetencia grande de todo gencro de alimentos; pero Nuestro Señor, que sabe proporcionar los males à nuestra flaqueza , me bolviò la salud al fin de seis semanas. Sin dilacion emprendi el viage , que

havia

proyectado àzia el Veste , para visitar a los Christian nos de Courtempettey , y repassar por el Mediodia, para recoger las ruinas de la Iglesia , que V.R. havia alli construido. Me pareciò esta buelta ser como de ochenta leguas, tomando desde Pinneypondi hafa ta Chingama , y de aqui , passando al Mediodia

por Adichenelour , se visitan los Pueblos, que viven en la orilla del Rio Ponarou , donde se buelve

por

el Este de Gingi. En esta excursion padeci en los pies, y en las piernas los dolores , que suelen causar las nuevas correrìas. Al fin me hice à la fariga , y gracias à Dios, que ahora es menester que las espinas , con que estàn plagados estos campos , lean muy largas , y muy agudas , para no ceder à la firm meza , y vigor con que las piso.

Es verdad, que la vista de los Lugares , consagrados por los sudores, y trabajos de los antiguos Missioneros, es un fuerte aliciente para aniinae, à sus successores ; y en particular la memoria de la prision , que havia V. R. padecido en el Lugar Tom. VIII.

H

mil

nismo por donde entonces passaba , contribuyó mucho

para

alentarme en el camino. Luego que llegue à Courtempettey , me contaron los ultrages , è insultos , que algunos años antes havia sufrido, el Padre Mauduyt , estando preso en Chingama, Me amenazaron con semejante suerte ; pero el Señor no es pròdigo de tales favores. à todos : se deben merecer con

un fervor .extraordinario , y con una fidelidad mas exacta

que la mia. Puedo decir , que si bastàra el deseo para hacerme digno de padecer, estaba dispuesto à todo. Consideraba repetidas veces, que el R.P. Laynes , ahora Obispo de Santo Thome, y Fundador de la Mission de Courtempettey , havia sido , algunos años hace , preso en el mismo lugar , y havia recibido heridas , de las quales conserva oy dia las cicatrices , que le son mil veces mas gloriosas, que las pedrerias, quę adornan la Mitra ,

que

ahora nuevamente le ha obligado à aceptar el Suino Pontifice ; pero la detencion que alli hice fuè con mucha paz , y sin que me inquietassen los Gentiles.

No obstante, la conversion de un famoso IdoJatra del Pais me hizo creer , que

tendria que padecer una cruel persecucion. Para assegurarme efte , que su mudanza era sincera , me havia entregado su infarne Idolo, el qual debia à la dissolucion, y corrupcion de costumbres de los Indios, el culto que le tributaban. Hacian yà mucho ruido fus parientes; pero Dios dispuso , que se calmaffe la tempestad.

Tomè mi rumbo azia Tandarey , adonde levanrè un Oratorio sobre las ruinas de una Capilla , que

ha

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havia levantado el Venerable Padre Juan de Brito, martyrizado en el Reyno de Maraba. Si mis circunstancias me lo huvieran permitido , huvicra buelto à levantar esta Iglesia , tanto por la veneracion , que debemos à la memoria del Padre Brito, como por la conveniencia, que tienen los Christianos de juntarse en este parage : y estoy en animo de emplear en esta obra el primer socorro, que me viniere de Europa.

Passando à Tirounamaley , tuve el pesar de ver triumphar la Idolatria en la hermosura de los edificios dedicados a los Idolos , en la magnificencia de los porticos, donde una supersticion ridicula alimenta , y honra un numero crecido de monas , y aun mas en los monumentos , que levanta la impiedad en los sitios , en que obligan à las mugeres à quemarse vivas en la muerte de sus maridos. Siete , ù ocho havia recientes, que me penetraron el corazon , con el mas sensible dolor.

Al salir de Tandarey , la vecindad de Gingi , y de otras grandes Ciudades , me hizo estàr mas alerto para socorrer à los Christianos , sin exponerme à ser descubierto. Los bosques eran mi morada, y de noche cumplia con mi ministerio , contentandome entre dia con tratar a los Inficles, que la curiosidad atraìa al lugar de mi retiro.

En fin , haviendo dado buelta à esta Mission, y cogido mas abundante mies, de la que podia esperar, bolvì al Lugar de donde havia fálido, para celebrar la Fiesta de Todos Santos. Darè fin à esta Carta , assegurando à V.R. que sus amados Discipulos conservan todavia la preciosa memoria

Hz

de

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