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los montes, seguia de lexos à sus compañeras , y fe quitaba los zapatos, marchando con los pies delnudos sobre los hielos , y las nieves. Haviendo oido decir à Anastasia, que de todos los tormentos el del fuego era el mas horroroso, y que la constancia de los Martyres , que lo havian padecido en defensa de su Fè , seria sin duda de grande merito para con el Señor : la noche siguiente se quemò los pies , y las piernas con un tizon hecho afquas , cali del mismo modo , que suelen los Yroques marcar à sus esclavos , perfuadiendose , que con esta accion se declaraba

por

esclava del Salvador. Otra vez sembrò la estera, en que descansaba, de largas espinas, y de puntas muy agudas; y al exemplo de San Benito, y de San Luis Gonzaga, se rebolcò tres noches seguidas sobre ellas, con dolores muy sensibles. Quedò su semblante muy pålido, y desfigurado, y siendo efecto de su austeridad, lo atribuian à sus enfermedades ; pero Theresa , aquella compañera de toda su confianza , haviendo descubierto la causa de tan extraordinaria palidez, la puso escrupulo, haciendola saber , que era ofender à Dios el tomar tales mortificaciones sin la licencia de su Confessor. Cathalina , à quien la sombra del pecado hacia temblar , vino al punto à mì para declararme su falta , y pedir perdon à Dios de ella. Culpè, y reprehendì su indiscrecion, y mandè , que al instante echasle las espinas en la lumbre: hizolo sin tardanza , porque su lumission à la voluntad de sus directores Espirituales era ciega; y por mas alumbrada que estuviesse de las luces, y favores del Cielo , nunca se le pudo conocer el menor apego à su proprio juicio.

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Su paciencia era à toda prueba. En medio de sus continuas enfermedades , conservò siempre una paz , y serenidad de alma , que nos embelesaba. No se le escapò jamàs quexa , ò señal alguna de impaciencia. Los dos ultimos meses de su vida fueron extremados sus dolores. Dia , y noche eftoba necessitada à mantenerse en la misma postura , y el mas leve movimiento la causaba dolores agudissimos. Quando con mas viveza la apretaban , entonces parecia mas alegre , teniendose por dichosa, como ella misma lo decia , de vivir, y morir en la Cruz , uniendo sin cessar lo que padecia con la Passion de su Salvador.

Como su Fè era muy viva , tenia una alta idea de todo lo que mira à la Religion, y producia en ella un respeto muy particular por todos.

aquellos , que llama Dios al ministerio del Evangelic. Su esperanza cra firme, su amor desinteressado, firviendo à Dios por Dios mismo , y por el solo deseo de agradarle. Su devocion era tierna , X dotada del dòn de lagrimas: su union con Dios intima , y continua , no perdiendole de vista en todas sus acciones , lo que la levantò en poco tiempo. un dòn sublime de oracion.

En fin, nada se notaba tanto en Cathalina , como la pureza angelica, de la qual fuè siempre tan zelosa , que la conservò hasta el ultimo suspiro. Fuè un milagro de la gracia, que una joven Yroquesa cuviera tanto amor , è inclinacion por una virtud tan poco conocida en su Pais, y que huviesse vivido veinte años con tan grande inocencia de costumbres en el centro mismo del libertinage , y de la disolucion. Su amor à la pureza llenaba su

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corazon de un tierno afecto por la Reyna de las Virgenes : nunca hablaba Cathalina de nuestra Señora , sino transportada , y coino fuera de sì. Havia aprendido fus Letanìas , y las rezaba sola todas las noches, despues de las oraciones comunes, que

fc hacian en su cabaña. Llevaba siempre consigo el Rosario , y lo rezaba muchas veces al dia. Los Sabados, y demàs dias, consagrados particularmente para honrar à la Madre de Dios, hacia extraordinarias mortificaciones, y se esmeraba en la imitacion de alguna de sus virtudes. Redoblaba su fervor en la celebracion de sus Fiestas, y escogia estos santos dias , para ofrecer à Dios algun nuevo facrificio , ò para renovar los que ya tenia hechos à su Divina Magestad.

A una vida tan santa, correspondia una muerte muy preciosa: assi fuè , porque en sus ultimos instantes nos edificò, mas que punca, con el exercicio de las virtudes , y principalmente con su

paciencia, y union con Dios. Se sintio muy mala por el tiempo en que los hombres suelen estar cazando en los bosques , y en que las mugeres, desde la mañana hasta la noche, están ocupadas en el campo. En tal tiempo quedan solos todo el dia los enfermos en su cabaña, con un plato de trigo de Indias , y un poco de agua , que por la mañana se les pone cerca de su cama. En este abandono passò Cathalina toda su ultima enfermedad ; pero lo que para otros era motivo de tristeza, para ella era colino , y aumento de alegria, porque la daba ocasion de acrecentar su: merito. Acostumbrada à estarse sola con Dios, se aprovecho de la soledad, y se valiò de ella

para

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unirse mas , y mas con su Criador con ora. ciones, y meditaciones fervorosas.

Entretanto se acercaba cada dia à su ultimo sacrificio , y perdia por instantes sus fuerzas. Se puso mucho peor el Martes de la Semana Santa , y tuve por conveniente ministrarla el Santo Viatico, que recibiò con grandes afectos de piedad. Queria tambien administrarla la Extrema-Uncion; pero me dixo, que no havia priesa, y sobre su palabra , creì poder dilatarlo hasta la mañana siguiente. Passò lo restante del dia , y la noche en fervorosos coloquios con Nuestro Señor, y Maria Santissima. El Miercoles por la mañana recibió el ultimo Sacramento, con su acostumbrada devocion; y à las tres de la tarde, haviendo an. tes pronunciado los Santos Nombres de Jesus, у

Maria, entrò en una dulce agonia , y poco despues perdiò enteramente la habla. Como hasta el ultimo suspiro conservò su conocimien

percebi , que procuraba formar interiormente todos los actos de Religion , que yo la inspiraba: como à media hora de agonìa espirò pacificamente, como si dormiera de un sueño quie. to, y sossegado.

Assi murió Cathalina Tegahkouita , de veinte y quatro años de edad, despues de haver llenado esta Mission del olor de sus virtudes, y de la buena opinion de su santidad. Su cara , que havia sido extreinamente atenuada con sus enferinedades, y continuas penitencias , pareció tan mudada , y hermosa poco despues de su muerte, que los Salvages , que se hallaban presentes , no fe canfaban de admirarla , y se huviera dicho, que un

rayo

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rayo 'de la Gloria , de la qual csperamos que acababa de tomar possession, reflexionaba sobre su cuerpo. Dos Franceses , que venian del Prado de la Magdalena , para assistir el Jueves Santo al Şervicio Divino, viendola tendida sobre su estera, con la cara tan fresca , y tan risueña , se dixeron uno à otro : Mira aì una moza , que duerme con inucho sossiego. Fero su admiracion suè grande , quando poco despues supieron ,, que era el cuerpo de Cathalina , que acababa de morir. Al punto se bolvieron allà , se pusieron de rodillas à Jus pies , y se encomendaron à ella. Quisieron tambien dàr un testimonio público de su veneracion por la difunta, mandando hacer un ataud , para. encerrar sus santas reliquias..

Me sirvo de este termino , con la mayor confianza , por no haver tardado Dios en honrar la memoria de la virtuosa doncella, con una infinidad de curas milagrosas, que se han hecho defpues de su muerte, y que cada dia se hacen por fu intercession. Persuadidos de esto , no solamente los Salvages, mas tambien los. Franceses, que viven en Quebec , y en Mont-real , vienen à menudo à fu sepulcro para cumplir sus votos, y agradecerla los favores, que han alcanzado de Dios por su medio, Podria referir aqui muchas curas milagrofas, testificadas por personas , cuyo saber , y rectitud no. admiten sospechas; pero me contento con dàr parte à V.R. del testimonio de dos personas de grande virtud, y merito , que han experimenta

, do en sì mismos el poder, que tiene Cathalina en el Cielo, y que se creyeron obligados à de. xar un monumento publico de ello à la pofte

ria

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