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de conceder à su cuerpo solamente un insipido alimento, que apenas podia mantenerla , se entregj à austeridades, y penitencias excessivas , sin tom ir con.cjo de nadie , persuadiendose , que en materia de mortificacion podia romar la que sugerieffe fu fervor. Los grandes exemplos de penitencia corporal, que tenia fiempre à la vista , la moviò à estos santos excessos. Reynaba entre los Christianos de la Mission el espiritu de penitencia : los ayunos , las disciplinas de sangre , los ceñidores guar. necidos de puntas de hierro, eran entre ellos mora tificaciones comunes. Se disponian algunos entre ellos con estas austeridades voluntarias, à sufrir con constancia los mas espantosos suplicios.

Haviase encendido la guerra entre los Yroques , y Franceses. Combidaron aquellos a los de su Pais, que estaban en la Mission del Salto, que bolviellen à sus casas , ofreciendoles entera liberrad en el exercicio de su religion. Negandose estos à semejantes ofertas , se llenaron de furor los Yroques, y

al

punto declararon gos de la Patria à los Christianos de su Nacion, que vivian en el Salto. Una tropa de Yroques sorprehendiò algunos de ellos en la caza, los llevò à su Paìs , y los quemò à fuego lento. Estos genen rofos Fieles, en medio de los mas terribles dolores, predicaban Jesu-Christo à sus crueles verdugos , suplicandoles, que abrazassen al punto el Christianismo, para que

se librassen de los fuegos eternos. Entre otros , señaló su Fè, y su constancia uno , llamado Estevan. Rodeado de llamas, y de hicrros encendidos , animaba sin cessar à su muger, que padecia el mismo tormento, à invocar con el

el

por enemi.

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el Santo Nombre de Jesus. Estando yà espirando, reunió todas sus fuerzas, y al exemplo del Santo de su nombre , rogò en alta voz por la conversion de aquellos , que con tanta inhumanidad le atormentaban. Movidos muchos de los Barbaros de tan nuevo espectaculo , salieron de su Pais, y se fueron à la Mission del Salto à pedir el Bautismo, y vivir alli segun las maximas del Evangelio.

No cedian las mugeres à sus maridos en el ardor, que mostraban por la penitencia. Se dexaban ir à unos excessos , que con cuidado moderabamos quando llegaban a nuestra noticia. Ademàs de los instrumentos comunes de mortificacion , inventaban mil modos de castigarse. Algunas se metian en la nieve , quando el frio era mas intenso: otras, en parages apartados , se desnudaban hasta la cintura , y quedaban mucho tiempo expuesias à los rigores de la estacion", en la orilla de algun Rio helado , donde soplaba el ayre con mayor fuerza. Huvo quien rompiendo el hielo de los estanques , entraba en ellos hasta el cuello el tiempo que era menester para rezar muchos dieces de Rosário. Una , entre otras, entrò en el agua tres noches seguidas , de lo que la resultò una fic bre tan fuerte , que estuvo pară morir de ella. La fimplicidad de otra me sorprehendiò extremamente, Llegò à mi noticia , que no contenta de haver practicado esta mortificacion en sì misma , havia tambien sumergido a una hija suya de tres años en un Rio helado , facandola medio muerta. Reprehendiendola yo con viveza de su indiscrecion, me respondió con una sencillèz , que me pasmò ; que no hayia pensado hacer mal, y que lo havia hecho

con

Bien que

los

con el animo, de que pudiendo su hija ofender algun dia al Señor, llevasse adelantada la pena d: su pecado.

que

assi se mortificaban velassen con cuidado , que no llegasse à noticia de los otros: Cathalina, que era de ingenio vivo,y penetrante,no dexò de lograr alguna vislumbre de lo que tenian tan en secreto ; y como estudiaba todos los medios de amar mas, y mas à Jesu-Christo , se aplicaba à averiguar todo lo que se hacia de bueno, para ponerlo al instante en execucion. Por esso haviendo passado algunos dias en Mont-real , donde la primera vez de su vida viò Religiosas, se enamorò tanto de su piedad, y modestia , que se informò con gran cuidado de su modo de vivir , y de las virtudes que practicaban. Haviendo llegado à faber , que eran virgenes Christianas , que se havian consagrado à Dios con voto perpetuo de castidad, no me dexò parar hasta que la concedì la licencia de hacer de sì el mismo sacrificio , no solamente con proposito de guardar la. virginidad , como hasta entonces ; pero con voto irrevocable, obligandose à Dios de guardarlo toda su vida. No convine en ello, hasta despues de haverla probado de nuevo, y asseguradome, que el Espiritu de Dios la inspiraba esta determinacion, de la qual no havia havido exemplar entre los Salvages.

Eligiò para esta grande accion la Fiesta de la Anunciacion de Nuestra Señora. Haviendo recibido la sagrada Comunion , pronunciò luego con admirable fervor el voto

que
hacia de

perpetua virginidad. Luego, encomendandose à Maria Santissimi, de quien era tiernamente devota , la rogó, que

pres

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presentasse à su hijo la oblacion , que le hacia de sì misma, y passò muchas horas al pie del Altar en un grande recogimiento de espiritu , y en estrecha union con su Dios, y Señor.

Desde aquel punto no vivia yà en la tierra, afpirando sin cessar al Cielo, donde tenia colocadas sus ansias, y sus deseos. Parecia que yà gustaba de antemano de las delicias de nuestra Patria Celestial; pero su cuerpo no podia llevar el peso de sus penitencias , ni la continua aplicacion de su espiritu à mantenerse siempre en la presencia de Dios. Fuè acometida de una enfermedad violenta , de la qual nunca pudo convalecer bien. La quedò fiempre un mal de estomago, con frequentes vomitos, y una calentura lenta , que poco a poco desmoronò su salud, y la consumiò insensiblemente. Sin em, bargo, se huviera dicho , que cobraba nuevas fuera zas su espiritu , segun iba desfalleciendo su cuerpo. Quanto mas se acercaba al termino de su vida, resplandecian en ella las eminentes virtudes , que con tanta edificacion havia practicado. No me detendrè en referir à V.R, mas , que aquellas que nos han hecho mas impression , y que eran como el principio , y fuente de todas las otras.

Su amor à Dios era tierno : el unico gusto que tenia , era de mantenerse absorta siempre en su presencia : de meditar sus grandezas , y misericordias : de cantar sus alabanzas , y buscar con piador sas ansias los medios de agradarle. Para no distraerfe en otros pensamientos , gustaba mucho de la soledad. Anastasia , y Therela eran las dos Christianas, con quienes trataba de buena gana , porque hablaban bien de Dios, y que sus conversaTom. VIII.

E

cioa

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ristia, y

ciones no respiraban fino el Divino amor.

De aqui nacia su particular devocion à la Divina Eucharistia , y à la Passion del Salvador. Estos dos mysterios del amor de un Dios, oculto baxo de los velos Eucharisticos, y muriendo en una Cruz, ocupaban enteramente su espiritu , y abrazaban su, corazon de las mas puras llamas de la caridad. La veìan cada dia estàr horas enteras al pie del Altar, inmovil, y como fuera de sì. Indicaban muy à menudo sus ojos los afectos de su corazon, en la abundancia de lagrimas que derramaban , las quales le eran tan dulces , y deliciosas., que quedaba como insensible al frio de los, mas destemplados. Inviernos. Viendola algunas veces passada de frio, la embiaba à su choza, para que se calentasse. Obedecia al punto ; pero bolvia un instante despues à la Iglesia , para continuar sus tiernos, coloquios, con Jesus.

Para conservar fiempre viva su devocion al Mysterio de la Passion del Salvador , lo tenia fiempre presente à su, memoria: llevaba al cuello un pequeño Crucifixo , que yo la havia dado, y lo besaba sin, cesar , con sentimientos de la mas afectuofa compassion, por Jesus padeciendo , y con el mas, vivo reconocimiento al beneficio de nuestra Redempcion. Queriendo un dia honrar particularmente à Jesu-Christo en estos dos. Mysterios de su amor, despues de haver comulgado , le hizo una oblacion

perpetua de su alma, à Jesus, en la Euchaу

lo demás, de su vida empleó su ingenio en imaginar nuevos modos de mortificar cada dia, y de crucificar su cuerpo. Quando en el Invierno iba å.

los

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