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beza con rescoldo , y la mandaron correr. Pero ella se puso de rodillas , y levantando los ojos, y manos al Cielo , encomendó su alma al Señor. Der cargaron los Barbaros muchos palos sobre su cabeza , sin que por esso cessasse de hacer oracion: y en fin, diciendo uno de ellos à voces: Què, no acaba de morir effa perra Chriftiana ? tomò un cuchillo nuevo Flamenco , y se lo entrò por medio del cuerpo. El cuchillo , aunque manejado con vigor , fe quebrò, con grande admiracion de los Selvages , y los pedazos cayeron à sus pies. Otro to mò la misma estaca à que havia estado atada , y con ella le diò un fuerte golpe en la cabeza. Como daba adn algunas señales de vida , pegaron fuego à un monton de leña seca, que estaba à mano , y en el echaron su cuerpo , que se reduxo presto à cenizas. Desde alli sin duda fuè Mara garita à recibir en el Cielo el premio debido à su santa vida , acabada con tan preciosa muerte.

Era natural que perdonassen la vida à su hijo; pero un Iroque, a quien lo havian entregado , quiso vengar en el niño una afrenta , que pensaba haver recibido de los Franceses. Tres dias del pues de muerta su madre , estrañaron todos oìr al anochecer unos gritos como de muerte. Salicron todos los Seivages de sus cabañas , para ir al lua gar de donde venìa la voz. Acudió con los demàs la Francesa cautiva , y viò un fuego encendido , y el niño à quien iban à echar en él: aun los Selvages se enternecieron con esta vista: y creciò su lastima al vèr el niño de un año levantar sus pequeñas manos al Cielo, sonriyendose con mucha gracia, llamar por tres veces à su madre , y mofIom. VIII,

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trar

trar con sus gestos quererse echar en sus brazos. No dudò la cauriva Francesa, que le havia aparecido su madre. A lo menos se puede creer, que havia pedido à Dios, que su hijo fuesse quanto antes adonde ella estaba , para preservarle de la licenciofa educacios del Pais, la qual sin duda le enagenarìa del Christianismo. Fucsse lo que se fueffe, no echaron al niño en las llamas , porque le librò uno de los principales del Lugar; pero

fuè

para darle una muerte poco menos cruel. Le tomò, pues, por los pies , y levantandole en el ayre góle rompiò la cabeza contra una piedra.

No puedo menos de hablar à V. R. de otro Neophyto de esta Mission , el qual , bien que se librò del fuego, que le estaba prevenido tuvo no obstante la fortuna de perder la vida, por no exponerse à perder la Fè. Era un mozo Agnies, llamado Hoonhouent

sientaouet , y havia sido cogido por sus Paysanos, que le llevaron à su Pais. Como tenia muchos parientes , le concedieron la vida, y le entregaron a los de su cabaña. Estos le insta ron fuertemente à que viviesse segun las costumbres de su Nacion ; esto es, que le abandonasse à todas las desordenes de una vida licenciosa. Estevan, lexos de darles oidos, les exponìa las verdades eternas, y fe las explicaba con mucha energia , y espiritu , exortandolos continuamente à que le acompañassen à la Mission del Salto , para hacerse Christianos; pero hablaba à gentes nacidas, y criadas en él vicio, cuya costumbre les era yà tan alhagueña , que no querian mudar de vida : y. assi , sus sermones , y exemplos , servian solamente para hacerlos mas culpados delante de Dios.

Viendo Estevan ,

, que

su morada en el lugar no era de utilidad à sus parientes, y que era peligrosa à su salvacion, se determinò a bolver al Salto : comunicò el animo à sus parientes, quc de buena gana vinieron en ello, por verse libres de Cenfor tan importuno , que lcs reprehendia fin cefsar los vicios de su Nacion. Saliò, pues , segunda vez de su Patria , y familia , fara conservar la Fè , que preferia à todo lo demás del mundo.

Apenas se puso en camino , quando se csparciò por todas las cabañas el rumor de su partida i principalmente se hablo de ella en una choza donde unos mozos destempiados estaban bebiendo con excesso : irritaronse contra Estevan , y despues de haverle injuriado terriblemente de palabra , concluyeron , que no se debia permitir , que prefiricfse el Lugar de los Christianos à su Pais : que tal afrenta redundaba en toda la Nacion; y que assi debian precisar al perro Christiano à bolver al Lugar , ò romperle la cabeza , para que con su cas; tigo escarmentasien lcs demàs.

Dicho , y hecho. Tres de ellos se armaron con sus hachas, y corrieron tras Eftevan : alcanzaronle presto, y llegandose à èl con el hacha levantada, le dixeron con aspereza : : „ Buclve, y sigue„ nos. Mueres al punto , si te resistes. Tenemos w orden de los ancianos de romperte la cabeza. Respondiòles Estevan con su natural mansedumbre, que su vida estaba en su mano ; pero que mas queria perderla , que poner en peligro su Fè vacion en fu Lugar, que iba à la Mission del Salto , y que alli queria vivir , y morir. Viendo que una declaracion tan resuelta de su

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ani

, y lal

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animo ponia à estos hombres brutales en parage dç
matarlo , les pidiò algunos instances para encomen-
darse à Dios: y aunque borrachos , fe lo concedie.
ron: y poniendofe Estevan de rodillas, con gran
fossiego hizo su oracion. Diò muchas gracias à
Dios de morir Christiano : rogò en particular por
sus parientes Infieles , y por sus verdugos , los qua-
les en el mismo instante levantaron fus hachas, y
le partieron la cabeza. Tuvimos la relacion de una
muerte tan generosa , y christiana por algunos Ag-
nies , que con el tiempo vinieron à establecerle en
la Mission del Salto.

Darè fin à esta Carta con la Historia de otra
Christiana de esta Mission , cuya vida ha sido un
modelo de paciencia , y piedad. Fuè esta la prine-
ra compañera de Cathalina Tegahkowita , y la mas
fiel innitadora de sus virtudes. Se llamaba Juana
Gouiffsbra, y era de la Nacion Onneiouta. Havia sido
catada en la mission de Nuestra Señora de Loreto
con un mozo Agnie. La mansedumbre de su ge-
nio , y su rara virtud , debian grangearle todo el ca-
riño de su marido ; pero el joven se entregò à los
vicios ordinarios de lu Nacion, esto es , à las bor-
racheras , y à bas liviandades. Su desenfreno fuè
para la pobre Neophyta un perpetuo manantial de
malos tratamientos. Dexò su marido muy en breve
el Lugar de Loreto , y le hizo errante, y vaga-
mundo. Su virtuosa muger nunca quiso apartarse
de èl , se seguia à todas partes con la esperanza de
lograr , que bolviesse en sì , para ganarle à Jesu-
Christo. Sufria sus desordenes, y brutalidades con
inalterable paciencia. Ulaba en secreto de frequen-
tes mortificaciones, para alcanzar de Dios su con-

version.Le diò gana al desdichado de ir al Salto,donde tenia parientes. Le acompañò su mugers teniendo para con el atenciones , y condescendencias , ca-paces de ablandar el corazon mas duro. En fin, despues de andar errante por todas partes , siempre entregado al libertinage , y disolucion , renunciò en fin fu marido la Fè, y se bolviò à su Pais de los Agnies. No quiso seguirle allà la Neophyta , y fuè el unico parage adonde no le acompatiò. Tuvo sin embargo la prudencia de ir à vivir en Loreto en casa de los parientes de tan indigno marido, lisongeandose, que tal complacencia le harìa bolver en sì , y ganaria su cariño ; pero no havia cumplido alli un año , quando le llegò la noticia de haver sido muerto el Apoftata por algunos Selvages, cuya cabaña quiso assaltar al salir de una ex, traordinaria borrachera.

Le fue muy senliblc una muerte tan funesta: y aunque todavia en la flor de su edad , renunciò para siempre al estado del matrimonio, y se resolviò à paflar sus dias corca del sepulcro de Cathalina , adonde viviò conio viuda Christiana , y acabò de santificarse con el exercicio de las virtudes, y con no interrumpidas mortificaciones. Muriò poco despues en olor de santidad, Una sola cola, en su ultima enfermedad, la diba pena. Dexaba dos hijos en edad muy rierna : el uno de seis , y el otro de quatro años; y temia, que con el tiempo se perVertirian, siguiendo et exemplo de su desgraciado padre. Acudiò à Dios con aquel ferrer , y confianza , que animaba todas sus oraciones, y le pidiò la gracia de no separar à fos hijos de su madre. Oyò Dios su oracion : estando por entonces

fus

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