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virginidad. Algunas ideas de interès dieron a lu hermana la

gana de casarla , juzgando que no avria en la Mission mozo alguno, que no se tuviesle por feliz de tener por esposa à tan virtuosa doncella , y que pudiendo ella cscoger entre todos los jovenes del Lugar, tendrìa for cuiado à algun diestro cazador , que llenaria su choza de provifiones , y manjares. Bien conocia , que encontrarìa grandes dificultades de la parte de Cathalina, y no ignoraba las persecuciones, que havia ya padecido la generosa doncella por la misma causa, y la constancia con que se havia portado ; pero le lisongeò, que la fuerza de sus razones venceria su repugnancia. Llamòla , pues, à parte cierto dia, y despues de muchas muestras de cariño, no acoltumbradas , la habló con aquella eloquencia, tan natural à los Salvages , en materia de su propio interès.

Hermana mia ( la dixo con grande afabilidad, sy dulzura ) no se puede negar , que tienes grandes

obligaciones al Señor de todos, de haverte sacado, , como a nosotros , de nuestra infeliz patria, y de

haverte traido à esta Mission , adonde todo respi, ra piedad. Si te alegras de estar aqui, no es , menor el gozo, que siento de tenerte ccr.migo: , y crece cada dia con tu buena , y santa conduc

ta , que te merece la aprobacion , y estima s general de todos. Una cosa queda por hacer , y

serà la ultima corona de nuestra dicha , y es, que , muy de veras pienses en contraer un buen matrimonio. En nuestro Pais todas las doncellas toman este partido: estàs en edad de imitarlas, tomando fu exemplo, y mas particularmente obligada à Tom. VIII,

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, hacerlo, para evitar las ocasiones del pecado , y , para proveerte de lo necessario à la vida. Es ver, dad, que tu hermano , y yo te damos con inu, cho gusto lo que has menester ; pero bien fa,bes, que su edad es abanzada, y que estamos , cargados de una numerofa familia. Faltando no, sorros , à quièn tendràs recurso? Creeme , Catha, lina , y prevèn las desgracias, que acompañan , à la pobreza : piensa en ponerte en seguro , ahora , que tan facilmente lo puedes hacer, de un mo, do tan ventajoso para tì, y para nuestra fami, lia,

Nadá menos esperaba Cathalina , que una proposicion de esta naturaleza ; pero su complacencia , y respeto à su hermana , hicieron que dissimulasse su pena , y se contentasse con respon. derla , dandola gracias por su consejo', y diciendola , que el negocio era de importancia , y que con toda seriedad pensarìa en ello. Assi eludio este primer ataque. Al punto vino à buscarme, para darme amargas quexas de las importunas inffancias de su hermana. Como yo, para probarla mas , no cedia à sus razones , y que la ponia delante las que podian inclinarla al matrimonio, me dixo : Ay! Padre mio , yà no soy mia ; me he dado , enteramente à Jesu-Christo : no puedo mudar de , Amo, y Señor. No me assusta la pobreza con , que me amenazan. He menester tan poco para , esta miserable yida , que basta mi trabajo para , ganarlo , y no me podrà faltar algun mal andra, jo para cubrirme. La despedì , diciendola, que reflexionasse bien sobre sì misma , y que el assumpto pedia muy sèria atencion,

Apes

- Apenas estuvo de buelta en su pobre choza, quando su herinana , inpaciente de tracrla a sú dictanien , la solicitò de nuevo à fixar con un eltablecimiento util sus irresoluciones; pero conociendo por la respuesta de Cathalina , que nada podria ganar con ella , tuvo habilidad de traer à lu parecer à Anastasia , à quien una, y otra respecaban como madre. Esta se dexò persuadir con facilidad, que la resolucion de Cathalina havia sido tomada con ligereza , y empled toda la autoridad, que su edad, y virtud la daban sobre el corazon de la joven doncella , para convencerla , que el matrimonio era el unico partido, que debia toinar.

Esta diligencia de su hermana no tuvo mejor sucesso , que lo que antes havia hecho : y Anala tasia , que hasta entonces havia experimentado tanta ta docilidad en Cathalina , se adinirò en extremo de la poca estimacion, que mostraba por sus consejos. Amargamente la reprehendid ; y amenazd de darme sus quexas. La previno Cathalina, y contandome la molestia que la causaban , para decera minarla à tomar un partido tan contrario à su inclinacion , me suplico , que la ayudasse à consumar el facrificio , que de sì misma querìa hacer à Jesu-Christo, y que la defendiesse de las contradiciones, que padecia de Anastasia , y de su hermana. Alabè su intento, mas al mismo tiempo la aconsejè, que tomasse todavia tres dias , para deliberar sobre un negocio tan importante : que se diesse en ellos, mas à la oracion, para conocer con mas seguridad la voluntad de Dios : y que paslado este termino , si persistia en su deter

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minacion , la daba palabra de poner fin à la impor a tunidad de sus parientes. Vino en lo que le propuse ; pero medio quarto de hora despues bolviò, y llegandose à mì, me dixo: Ya se acabò, no

se trate de deliberacion : mi partido està toma

do mucho tiempo hà: no, Padre mio , no tendrè „, otro Esposo sino à Jesu-Christo. Hice juicio , que no debia oponerme mas à una resolucion , que me parecia inspirada por el Espiritu Santo. La exortè, pues , à la perseverancia , assegurandola al mismo tiempo, que tomarìa su defensa contra todos los que quisiessen en adelante inquietarla sobre este punto. Bolviòla su primera tranquilidad mi refpuesta , y renovò en su alma aquella paz interior, que conservò siempre hasta el fin de sus dias.

Apenas se havia ido , quando vino Anastasia à quexarse , de que Cathalina no hacia caso de sus consejos , y que no seguia fino su propio caa pricho : iba à proseguir; pero la interrumpì , diciendola , que estaba informado de su descontento , con no poca admiracion de vèr , que una Christiana antigua como ella lo era , desapro. basse una resolucion , que merecia los mas grandes elogios : y que si tuviera fè , debria conocer el valor de un estado tan sublime, como el de la virginidad, que

hace à los hombres fragiles, semca jantes à los mismos Angeles.

Al oìr estas palabras bolvió en sì Anaftafia, como de un profundo letargo : y como tenia un gran fondo de piedad , al instante fe culpò à sì misma , admirò el valor de la virtuosa doncella, у desde entonces era la primera à animarla en la santa determinacion a que havia tomado. Assi

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mudò Dios tantas contradiciones en bien, y provecho de su sierva, à quien firviò de nuevo motivo para seguir à Dios con mas fervor. Añadiò nuevos exercicios de devocion à los que practicaba ; y enferma como estaba , doblò su aplicacion al trabajo , sus vigilias , ayunos , y mortificaciones.

Estabamos entonces àzia el fin de Agosto, tiempo en que suelen los Salvages ponerse en marcha para cazar en los bosques , durante el Invierno. La mansion que havia yà hecho en ellos Catha. lina

, y la pena que tenia de verse privada de los focorros espirituales, que hallaba en el Lugar , la havia determinado , como tengo referido , de no bolver otra vez à los montes en toda su vida. Sin embargo, pensando que la mudanza de ayre , y

de alimentos, que en los bosques son mejores , que en poblado , podria restablecer su quebrantada falud, fuì de parecer, que acompañarle à su familia , y demàs personas , que iban à caza. Me refpondió con un ayre lleno de aquella piedad , que le era como natural.

Es verdad , Padre mio, que se regala al cuerpo en los montes ; firo el alına

enferma , y no puede saciar su hainbre. Al con„, trario : padece el cuerpo en el lugar ; pero el alma halla sus delicias en la presencia de JesuChristo. Ea, pues, abandono de buena

gana

efte miserable cuerpo à la hainbic, y à la falta de „ todas las cosas, con tal , que mi alma tenga su cotidiano alimento.

Quedò , pues, todo el Invierno en el lugar, viviendo solamente de trigo de Indias , y teniendo ca efecto mucho que sufrir. Mas no contenta

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