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que fe abtenia fiempre de carne, y fe mantenia folamente con leche, y miel, no dexaba por efo de comer de ciertas partes de las victimas, que hacia imolar. Lo mimo practican los Bramenes. Aunque no comen carne de animales , no obtante en el mas famofo, de fus facrificios, al qual llaman Ekiam, en que facrifican carneros, como lo he vito en 7 ricberapali, es cierto, que comen de ciertas partes de la victima facrificada, y fe abtienen de todas las otras. En eta fola ocafon comen carne : en lo demàs viven de arroz , y yervas, que en grande abundancia cogen todos los dias. Con todo efo ditinguen cinco epecies de pecados, en quanto à las yervas, que con nombre generico llaman Panchounou. Eftos pecados fon cortar yervas, molerlas, piarlas , cocerlas, y macarlas. En ete afumpto les digo: Vofotros los Bramenes fois mucho mas culpables que las otras Catas, que comen carne; porque etos matando un carnero, hacen una fola muerte : al contrario vofotros, que arrancais cada dia tan grande cantidad de yervas, y las haceis cocer, cometeis tantas muertes , quantas fon las yervas que arrancais. Ademàs, como en el agua que bebeis hay una multitud grande de animales imperceptibles, odeis añadir etas muertes à las ot as. Etas ridiculas confequencias, que facamos de fu doctrina, los llenan de confuion, y les da à conocer

lo abfurdo de fus maximas. Me acuerdo, que etando en Siana en un Monafterio de Talapoines , donde aprendia la lengua del Pais , el Samcra, ö Superior que me la enfeñaba, y que etaba muy obtinado en la tranfmi

grda

gracion , fe pamó al oirme decir, que cada vez que bebia del agua del Rio Menan, que paa por la Ciudad, fe hacia reo de muchas muertes. Lo tomó al principio con ria; pero fe quedó preto fin tener que reponder, porque echando un oco de agua en el bello Microcopio, que haviamos traido de Europa, le motrè muchos animalillos en el agua mima, de la qual acababa de beber. En una larga converacion, que tuve una vez con un Bramen , fobre el tranfito de las almas à los cuerpos de las betias, me diò gana de probar, i la opinion de los Carteianos fobre las betias haria impresion en él. Pufeme, pues, à probarle con razones, facadas de ete modo de philofophar, que las betias fon automatos, y puras mâquinas. Para no decir cofa que no fuee palpable, le preguntè, fino era verdad que Dios es Todopoderofo, que puede formar el cuerpo de un animal, de un cavallo, ô de qualquier otro , fin que tenga que infundirle una alma? Debeis, le dixe, concederlo, porque asi lo hizo Brumma, quando crió al primer hombre etàn llenas vuetras Hitorias de admirables maquinas, que antiguamente fe fabricaron para diverion de vuetros Emperadores. En ellas fe refiere, que fe hizo una etatua humana, la qual todas las mañanas caminaba al quarto de fu Magetad, y tocan.dole fuavemente, le depertaba: que fe fabricaron pajaros, que volaban por los ayres. Es cierto que no tenían alma todas eas maquinas, y fe movian, fegun vootros, como fi etuvieran animadas. Si han podido los hombres hacer obras tan perfec- y tdS,

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tas, còmo no havrà podido Dios hacer cuerpos de animales, con la mima impresion de movimiento, que dan las almas ? Queria profeguir , pero el Bramen, mirandome con defdèn, me dixo: Haz reflexion fobre lo que vemos cada dia en los Elephantes, y Monos; y fobre eto, me contô muchas hitorias, y quentos, cada qual mas cxtravagante. Acabó diciendome, que de pura malicia no querian los monos hablar, para que no los hicieffen trabajar, porque fu ligereza, y floxedad no gutaba del trabajo : añadió, que fi tuviera que tomar partido , mas quifiera tener alma de betia , que de hombre : por parecerle haver mas indutria en lo que hacen aquellas, que en lo que hacen eftos. Bata confiderar las obras de las abejas , y hormigas. Conoci por experiencia, que ni para burlare convenia proponer à los Indios el y tema de los Cartefianos : preto huviera obligado al Bramen à callar, empleando las razones, contra las quales me enfeña la practica, que no tienen los Indios: que replicar. En fin, amontonamos muchos aburdos, en los quales fe dexan enredar; y aunque carecen de toda apariencia de verdad , no por efo dexan de darles credito. En efo tambien fe pareeen à los Pythagoricos, que creian las fabulas mas extravagantes, fi apoyaban fu Dogma ridiculo de la tranmigracion. Tetigo es lo que dixeron de la pierna de oro de Pythagoras, de la flecha de Abaris, ó c. Eunapio, muy intruido en las opiniones de ete Philoopho, hizo una re

copilacion de tales fabulas, y las propone todas - - COmO

como verdades. Por eta razon dixo Jamblico, aunque tan apasionado de Pythagoras, que fus difcipulos probaban fu doctrina con infinitos cuentos fabulofos, y que trataban de tontos à los que tenian la prudencia de no creerlos. Por efo tambien Xenophonte, hablando de la mifina doctrina, dice, que toda ella età llena de prodigios.

Yà tengo dado el verdadero retrato de los Indios. No hay fabula tan groera que no crean, y que no propongan à los otros, como digna de fu creencia. Diran à uno con grande frialdad, que cierto afno , no queria comer paja , dexando

fe antes morir de hambre, porque fe acordaba,

que en otro tiempo havia fido Emperador, y que havia tenido deliciofos banquetes.

No dexamos de facar grandes ventajas de los

abfurdos referidos. Como etàn convencidos los Indios, que el alma es immortal, que los pecados fon catigados, y la virtud es recompenfada depues de la muerte, nos valemos del argumento de Tertuliano contra Laberio, para probarle la refurreccion de los muertos. Defendia ete, conforme à la doctrina de Pythagoras, que el hombre era transformado en mulo, y la muger en culebra. Sin detenere ete hombre grande en

motrar la ridiculèz de tal propoficion, fe con

tentò con facar eta confequencia, para probar la reurreccion de los muertos. Si es verdad , de

y

cia, y decimos tambien à los Indios , que las

almas de los hombres, faliendo de fus cuerpos, pueden animar à un mulo, ô qualquiera otra betia : con mas razon pueden animar orra vez el cuerpo de donde falieron,

Asi , Ill. mo Señor, hacemos que la fabula,

y la mentira firvan para que conozcan la verdad e. tos Pueblos: una vez convencidos de la ceguedad en que vivieron, no halla la verdad mas e

torvos, y comienza à alumbrar fus entendimien

tos ; y quando con las impresiones de fu gracia fe digna el Señor de obrar en fus corazones, fe perficiona la grande obra de fu converion. Tengo la honra de fer, con profundo repeto,

Ilutrisimo Señor,

de V. Illma.

El mas rendido, y mas obediente fervidor,

Pedro Bouchet,

Misionero de la Compañía de jeus

Tom VIII. Ii CAR

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