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ana Iglesia en el centro de sus&ftados.Mandò doncs de ello à los vecinos de Ponnelicotey, que me cedieffen el terreno que quisesse,y me proveyelsen de los materiales neceffarios. Hice , pues, construir en el año de 1711. una Iglesia bastante capaz, y mas hermofa , que las de Madurè. Un Capitan Gentil, cuya familia era toda Christiana, diò el exemplo,y me abaftecio de buena madera , la qual hizo que cortallen fus Soldados , y esclavos. Llamè de Tricherapali à dos Cbristianos habiles en obras de tierra , y yetto, Fueron ayudados por otros Artifices , y en menos de seis meses acabaron la Iglesia. Tenia tres puertas grandes , y ocho cruceros, adornados por adentro , y por afuera con colunas , y poltes coronados con sus chapiteles. El friso , la cornisa , y el architrabe, eran en parte à la moda de la India , y en parte à la de Europa. El Altar , y el Retablo estaban trabajados con tanto aite , que un Missionero, que poco despues me vino à ver, los tuvo por obra de verdadera escultuia.

Estando ocupado en edificar la Iglesia , me vì precisado à partir para Aour, para recibir alilustrisfimo Señor Obifpo de Santo Thomé, y assistirle en los ministerios de su Dignidad. Havia entrado en la Maission para ministrar la Confirmacion à los Neophytos de Madurè. El santo Prelado, que por mas de veinte años havia sido Misionero del mismo Fais, sabia con perfeccion sulengua, y estaba hecho à la vida austera que alli se tiene , no haviendola mudado desde su elevacion al Episcopado. Hasta entonces ningun Obispo se havia atrevido à entrar en estas tierras , porque ignorando la lengua , y las costumbres de Madurè , le huvieran tenido por

Pran

Tronçui , ò Turcpcc, cosa que huvicra fin remedio arruinado la Chriíticr.did. Ertrò, fucs, el Prelado on Madurè, vefiico de Niisionero, fin mas feiul de su Dignidad, que una pequeña Cruz en ci

fecho , y un arillo en el dedo. Los Christianos, entre los quales el Obispo havia bautizado

por

su mano muchos milla:cs, de todas partes , venian con ansia à vèr à fu antiguo Pastor. Fuè preciso inundarles , que le esperassen en sus pueblos, los quales recorreria seguidamente, para que el gran concurso no causasse zelos en los Inficles, y motivasle esto alguna persecucion. Administraba cada dia la Confirmacion à millares de ellos, y todo el tiempo que tenia libre, lo empleaba en confessarlos , y daba la Comunion à infinito

pueblo, que queria comulgar de su mano. Nos haviamos juntado quatro Missioneros con el Prelado, para disponer los. Pueblos à recibir con fruto el Sacramento de la Confirmacion. No nos faltò que trabajar ni un dia , en tres meses enteros, como si fuera en tiempo de Pasqua. Siendo Aour el centro de la Mission , fuè tambien el lugar donde nos detuvimos mas tiempo, y se diò licencia à los Neophytos para acudir à dicho Pueblo de todos los Lugares del contorno. Havia yo levantado

para

mì una especie de cobertizo 'en el fondo de un pequeño Jardin , para oir con menos balla las confessiones, è instruir à los Christianos. Me ponia alli algunas horas antes de amanecer , y lo hallaba yà ocupado por el Prelado. Los pobres, y los Parias, tan despreciados en las Indias, eran los experimentaban su caridad Pastoral. Sus limosnas fueron tan grandes , que llegò à empeñarse consi

de

que mas

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derablemente, para socorrer muchas fumilias nece:fitadas. Vino el Principe à viritirle , y le hizo m 1chas honras ; pues aunque Gentil, tiene fingular afecto à los Missioneros, y en las Fiestas principales embia comunimente tres , Ò

quatro Soldados para impedir el desorden , que podrian causar los muchos Gentiles que alli acuden , atraidos de su curiosidad.

Deseaba con extremo el Señor Obispo de Santo Thomé entrar en el Reyno de Maraba , y yà eltaba casi à la puerta , quando le llamaron algunos negocios urgentes à la costa de Coromandel. Nos diò palabra de bolver , quanto anres padiesle , para visitar las demàs Iglefias de la Mission ; pero hasta ahora no ha tenido lugar de hacerlo : tuvo que visitar todas las Iglesias de la Costa de Coromandel, que se hallan en las Colonias Francesas, Inglesas, Holandesas , Dinamarquesas , Portuguesas , y en otras Ciudades pertenecientes à los Moros , y Gentiles. Recorriò todas las Iglesias, sin hallar estorvo alguno de parte de los Hereges , ni de los Infieles. Bolviò despues à Madràs , y aili se embarco para ir à visitar las Iglesias de los Reynos de Arrakan, y Bengala , hasta las Fronteras del Thibet. Le aconpaña el Padre Barbier , Missioncro Francis de Carnate, en los inmensos trabajos , inevitables en la vifita del mas dilatado Obispado del mundo : porque se estiende de de la punta de Caglia-Mera , cerca de Ceilan, à toda la parte Oriental de la India Meridional, y comprehende los tres Reynos de Arrakan, Bengala , y Orixa. .

Luego que se partiò el Señor Obispo , bolvì à Maraba , y hallè mi nueva Igle!ia caii concluida.

Con

Corgian consuelo celebrè en ella la primeră Milsa el dia de la Assumpcion de Nueitra Señora , à quien estaba dedicadı. Huvo un concurso extraordinario de Chriftianos, y se convirtieron muchos Infieles. No bastando un solo Missionero à tinto trabajo , tuve animo de edificar otra Iglesia àzia el Oriente, y de llamar à otro Padre

, que conmigo recogiesse una mics , que cadı dia se hicia mas abundante ; pero tuve el dolor de ver desvanecerse tan bellas esperanzas muy dc improviso.

El Principe recien subido al Trono, era muy devoto de sus fallos Dioses , y hacia reedificar inuchos Templos , de que no havia cuidado su predecessor. Los Bramenes, que le tenian yà dominado , y como sujeto , le representaron , que en vano levantaria los Templos abatidos, si no echaba por tierra el de los Christianos, que harian que

re deramparassen los suyos. Valieronse , despues de un acaso succdido à un Señor Christiano , de mucha autoridad en la Corte , y primer Secretario de Eltado

, para enagenar enterainente el animo del Principe de nuestra fanta Religion. Llevaba elte Señor una cantidad de dinero à un pequeño Exer

, que havia levantado para dàr caza à los faltuadores ; y haviendose, con temeridad, mctido en los bosques con poca escolta , fuè acometido por una tropa de ellos , y le despojaron , le quitaron el dinero, y le dieron muchas puñaladas. Fuè llevado, bañade todo en sangre , à lu cyfa , à donde acudì al punto, y solamente tuve tieto para confessarle aptes que muriesse. Los Bramenes , y otros enemigos de la Religion,

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cito ,

diò or

dixeron al Principe en este lance , que yo me havia valido de mil sortilegios para conservar la vida à este Oficial de su Corté ; pero que con ellos le havia adelantado la muerte : que si los Bramenes huvieran podido hacer sobre el sus oraciones, y sacrificios , no huviera perdido el Estado un Ministro tan fiel. El Principe, sumamente dolorido de la pèrdida , que acababa de tener , estaba bien dispuesto para dàr credito à sus embustes. Al

punto den, que al amanecer del dia siguiente se asseguraffen de mi persona, y de mis Catequistas : que saqueassen , y quemassen mi Iglesia : que me pasiefsen en la Carcel: que azotassen à mis Catequistas : y. les diessen tormento. Prohibiò no obstante , que me maltratassen, haciendo escrupulo de quebrantar la palabra solemne que me havia dado. Bien

que diò el orden secretamente , lo oyò un hijo de un Christiario , Governador de la Ciudad Capital , è Intendente de Hacienda , que se hallaba entonces en el quarto del Principe. Sin tardanza diò aviso à su padre , y este al punto me despachò un correo , avifandome, que me pusiesse en seguro. Sabado à las quatro de la tarde se diò la orden , y estando mi Iglesia à ocho leguas de distancia , me llegó el aviso antes de la media noche. Estaba yo à dicha hora confessando muchos Christianos, havian venido à la Iglesia. Luego que se divulgò la noticia , me inftaron todos à que me retiraflc. No tome su consejo , por las razones siguientes: Me havian dado muchas veces semejantes avisos, y, havian salido falsos : quizà sucederia lo mismɔ con el que acababa de recibir. Retirandome , dexaba mi Iglesia , y los Christianos à merced de nuestros Tom. VIII,

Y

, que

mas

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