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sistia regularmente à laş instrucciones públicas , y. pidió otras privadas para su govierno interior : arreglò sus oraciones , exercicios , y penitencias ; y, fue tan docil à seguir el plàn de perfeccion, que se le havia trazado, que en poco tiempo llegò à. fer un modelo de virtud.

Passò de esta manera algunos meses con paz, y fossiego : sus parientes no daban à entender, que desaprobaban su nueva vida ; pero nos avisa el Ēfpiritu Santo por la boca del Sabio , que el alma fiel, que comienza à unirse con Dios, debe prevenirse contra la tentacion , y bien lo experimentò. Cathalina. Aquellos mismos que la admiraban, fueron los primeros à perseguirla , por su extraordinaria virtud: miraban una vida tan pura, como una tacita reprehension de sus desordenes ; y para del acreditarla, con varius artificios procuraron manchar su pureza. La confianza que tenia en Dios la fanta doncella , la desconfianza que tenia de sì misina , su continua oracion , y su delicadeza de conciencia', que la hacia temer hasta la sombra del pecado, la dieron una victoria completa contra los enemigos de su honor.

La puatualidad con que se hallaba los dias de Fiesta en la Capilla. , fuè la causa inocente de otra tempestad , que la vino de la parte de sus parientes. El Rofario que se reza à dos coros, es uno de los exercicios de los dias de Fiesta. Esta cípecie de Psalmodia despierta la atencion de los Neophytos, y anima su fervor. Se entretexen Hymnos., y Canticos Espirituales , y los cantan !os Salvages con compàs , y melodia , porque tienen busa oido , voz clara, y singular gusto por la musica.

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Nuncă se dispensaba Cathalina de este exercicio; pero en su cabaña tomaban à mal, que no fuesse en talcs dias à trabajar como las otras al campo: la dixeron palabras agrias , y la echaron en cara , que el Christianismo la havia hecho perezosa , y amiga de una vida holgazana. No la dexaban comida, para obligarla à lo menos por hambre à seguir sus parienti's , y à ayudarlos en sus haceres. Sufriò con constancia sus reprimendas , y desprecios, queriendo mas passarse en los dias de Fiesta sin alimento, que quebrantar el precepto de santificarlos , y faltar à fus exercicios ordinarios de piedad.

Una firmeza tan invencible , irritò mas , y, mas à sus parientes Infieles. Quando iba à la Capilla nuestra Neophyta , hacian que la siguiessen à pedradas algunas gentes embriagadas , ò que fingian ferlo : de manera, que para librarse de sus insultos , tenia que dàr rodeo , y buscar caminos efcusados. Hasta los muchachos de la calle la moft traban con el dedo , y daban gritos tras ella , illamandola por mofa la Christiana. Un dia , que cftaba recogida en su cabaña , un mozo entrò de repente en ella con los ojos echando rayos de colera , y con una hacha levantada, como para herirla : quizá no pretendia mas que assustarla ; pero sea lo

que

se fucile de la intencion del Barbaro, no hizo Cathalina mas que baxar la cabeza con modestia , sin manifestar la menor turbacion. Una intrepidèz tan poco esperada, causò tanto pasmo al Salvage, que escapo al instante, como si estuviera espantado por algun poder invencible.

En tales exercicios de paciencia, y piedad passò Cathalina el Verano,y el Otoño,que se liguieron à su Bautismo. El Invierno la procurò alguna: quietud , fin dexar con todo ello de sufrir algunas, molestias de parte de una de sus cias. Era esta de un genio doble, y atravessado,que no podia ver la vida, regular de su sobrina , y que cenfuraba hasta sus acciones, y palabras mas indiferentes. Es costumbre entre los Salvages, que los rios llamen con el nombre de hijas à sus, sobrinas , y que estas en retorno los llamen padres. De aqui proviene , que los primos carnales se tratan de hera inanos. Escapòse à Cathalina una

ò dos veces llamar al marido de su tia con el nombre de cio, y no de padre : à lo mas podia ser una equivocacion ,ò una falta de advertencia. No fuè menefter mas, para que esta muger mal acondicionada levantafle contra ella, una atroz calumnia : hizo juicio , que esse modo de explicarse , que le pa

ecia muy fainiliar , era indicio de alguna amistad criminal, y sin perder tiempo partiò à buscar. al Missionero, parainfamarla , y hacer que perdicflc el Padre la buena opinion, que tenia de su Neophyta. Quando llegó cerca del Padre le dixo : „ Ea, ,, aquella Cathalina, cuya virtud estimais tanto, es

una hypocrita , que os engaña : ahora en mi presencia acaba de solicitar à mi marido , para que

com ta con ella el pecado. El Missionero , que conocia la malicia de la muger, la preguntò en què fundaba una acusacion tan grave? y haviendose informado de lo que havia dado ocasion à una sospecha tan odiofà , la diò una severa re

pre

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prehension , y la despidiò confula. Después , quando hablò de ello à la Neophyta , eka le respondiò con un candor , y una seguridad, que no puede prestar la mentira. Con esta ocasion ella le declarò lo que quizà, à no haver sucedido , fe huviera ignorado, que, por la mifericordia del Señor, no se acordaba de haver jamàs manchado la pureza de su cuerpo , y que no temia sobre este

pun. to en el dia del juicio acusacion alguna.

Entristeciase Cathalina, viendose tan coinbati. da, y expuesta su inocencia a las injurias , y chanzas de sus parientes, y vecinos : por otra parte tenia que temer todo en un Paìs, donde tan po. cos gustaban todavia de las maximas del Evangen. lio : deseaba con ansias passar à otra Mission, en la qual pudiese servir à Dios con paz, y quietud. Era efa la materia de sus mas fervorosas ora. ciones. El Missionero era del mismo di&amen'; per to no era facil su execucioni.Eftaba ella en poder de un tio , que velaba sobre todos sus passos, y era incapaz de aprobar su resolucion , por el odio que tenia à los Christianos. Dios, que oye los mas fecretos deseos de los que ponen en el su confian

ordenò las cosas para el alivie , y consuelo de la Neophyta.

Haviase formado poco antes.cntre los Franceses una nueva Colonia Yroquesa. La paz que reynaba entre las dos Naciones, daba à los Salvages la libertad de venir à cazar en nuestras tierras. Muchos de ellos se havian establecido àzia el prado de la Magdalena : los encontraron algunos Missioneros Jefuitas , que vivian alli , y trabaron con ellos conversacion sobre la necessidad de

ful

za ,

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falvarse. Obrò Dios al mismo tiempo en sus corazones con la impression de su gracia : mudaronse los Barbaros de repente en otros hombres; y sin dificultad , segun fe lo proponiamos, renunciaron à su patria , quedaron con nosotros, y delpues de las instruciones, y pruebas acostumbra, das , recibieron el Bautismo.

El exemplo, y piedad de estos nuevos Fieles
fuè aliciente, para que acudiessen otros muchos
paysanos suyos, y en pocos años la Mission de
San Francisco Xavier del Salto (assi se llama) se hizo
cèlebre , por el gran numero, y fervor singular de
los Neophytos. Por poco que quedaba alli un Yro-
ques , aunque no pensasse fino en visitar à sus pa-
rientes,
¿ y amigos, perdia al punto

la
gana

de bolver à fu Patria. Era tanta la caridad de los Neophytos, que repartian con los recien llegan dos los campos , que con tanta fatiga havian barbechado ; pero donde mas resplandecia su fervor, era en las santas ansias , y priesa que se daban, para instruirlos en las verdades de la Fè. Gastaban en esto los dias enteros , y con frequencia una gran parte de la noche. Sus conversaciones, llenas de espiritu , y piedad, hacian viva impression en los corazones de sus huespedes , y los transformaban , por decirlo assi, en otros hombres : tal, que poco antes no respiraba sino fuego, y fangre , se hacia manso , humilde , docil , y capaz de las mas altas maximas de la Religion.

No se ceñia su zelo à los que venian à bufcarlos : iban ellos à los varios Pueblos de su Na

, y bolvian siempre acompañados de un gran numero de sus paysanos. El dia mismo, que re

1

cion , y

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