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principales Oficiales. El Padre Paes , y el General Portuguès aconsejaban al Rey, que moderasse su zelo , y valor , y prolongasse la guerra , hasta que la ambicion de mandar dividiesle à los conjurados. No escuchó el Emperador su consejo. Pedro el Abouna , ù Obispo Herege , estaba con los rebeldes; y con un atentado nunca oido en Etyopia, se atreviò à absolver à los Abisinos del juramento de fidelidad , que havian hecho al Emperador. Vinieron à las manos, y el Principe , vendido por sus proprias Tropas, muriò peleando. Mostró Laeza Mariam con quànta razon el Principe havia puesto en el su confianza , y muriò, sirviendo su cuerpo, de Escudo à su Señor.

Susneyos, viznieto del Emperador David , y heredero legitimo de la Corona por la muerte de Aznaf Seghed , se havia retirado à los Galos , huyendo de la crueldad del intruso Jacob , se valiò de la ocasion para subir al Trono , y émbiò à un confidente para tratar con el famoso Ras Athanasio, qué yà dos vezes havia dispuesto de la Corona; pero para assegurar mejor el sucesso de la negociacion,siguiò à fu diputado con sus Tropas. Delibera. ba Athanafio,quando la llegada de Susneyos le obligò à determinarse,y todo lu Exercito aclamò à Sufneyos por su Soberano. Se hallaba todavia Zaslace à la frente de un Exercito rebelde : le manda con fiereza el nuevo Emperador,que fin dilacion se sujete : pide tiempo Zaslace , con pretexto de la palabra , que havia dado à Jacob quando le puso en el Trono ; pero añadiò, que si en el espacio de un mes, à lo más, no venia Jacob à unirse con su Exercito , se tendria por no obligado à guardar su pala

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brá , y se declararìa por Susneyos. Recibiò el Empera dor su respuefa con indignacion , y marchò prom pramente contra él. El intrèpido Zaslace abanzò tambien de su parte. Reconociò Susneyos à

tiem po la desigualdad de sus fuerzas , y pudo hacer una retirada prudente à las montañas de Amhara. Lá flema de Jacob le fue mas util , que lo huviera sido su propria precipitacion. Los Gefes del Exercito de Zaslace, viendo que no parecia Jacob , se amotinaron , y forzaron al General à que embiasse diez Embaxadores à Susneyos. Parten los Diputados, pero por un contratiempo singular llega Jacob : muda otra vez de partido el General, llama à sus Diputados , y le Corona.

Abandona "Ras Athanasio à Sụsneyos, y este, tan prudente, como valeroso , cede à su mala fortuna, y en unas montañas inaccessibles espera con seguridad circunstancias mas favorables. Jacob, para afianzarse en el Imperio, le ofrece tres Provincias en Soberanìa con el titulo de Rey. No acepta

Sula neyos la proposicion. Perdida toda esperanza de paz, juzgo Jacob , que podia poner fin à la guerra buscando à su competidor en las montañas. Haviendo el legitimo Emperador burlado el primer impetu de las Tropas rebeldes con contramarchas bien hechas, y estando informado que acampaba Zaslace separadamente , y que por un descuida siempre funesto no hacia buena centinela , cayó de repente sobre este cuerpo de rebeldes , y los defhizo enteramente. No tuvo Zaslace otro partido que tomar , sino el de prestar la obediencia à Sufneyos , pensando borrar con este passo la verguenza de su derrota. Jacob, temiendo que otros to

mal

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massen el exemplo de Zaslacé , buscaba modo de empeñar à su enemigo en una batalla decisiva. Pos nia su confianza en el nunero de sus Tropas : Sula neyos, como gran Gapitàn , evitò el lance de pes lear , hasta que atraxo à los rebeldes à un terreno estrecho, donde no le podian rodear, y donde fuel, se inutil à su ribal la multitud de sus Tropas. Pera diò Jacob la batalla , y la vida. Pedro, el Obispo Herege, que peleaba por el intruso , perdió la vida en el combate : y la excomunion, que havia fulminado contra el Einperador , y sus fieles vallas llos, recayó fobre su cabeza.

Zaslace , siempre inquieto , y sentido de no tener el mando militar , se gloriaba , que le havian prophetizado, que

, que darìa èl la muerte à tres Enperadores de Etyopia: que Zadenghel, y Jacob efs peraban la muerte del tercero. Le desterrò Susneyos à un desierto del Reyno de Goyame. Se escapò de allì, y procurò excitar nuevas rebeliones despreciado, y reducido à mandar un Cuerpo de Salteadores , fue muerto por algunos Paysanos. No fue mas feliz la suerte de Ras Athanasio, privado de sus empleos , echado, de la Corte , abandonado de su mnuger', murió muy en breve sin honra , y, en miseria : justos, castigos de su ambicion, y chas perfidias. Un fingido Jacob apareció, y passò como un relampago : su huida no le libro del suplicio. Tentò en vano otro embustero formar un partido en el Reyno , y vino à morir en Francia con el nombre de Zagaechit, hijo de Jacob.

Susneyos, que havia tomado el nombre de seltan Seghed, ocupando pacificamente el Trono ,

sé aplicò à restablecer la justicia , y à remediar a los

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males causados por las Guerras Civiles. Merecið su primera atencion la Religion Catholica : llamà à la Corte al Padre Pedro Paes, Jesuita, que havia convertido à fu antecessor Aznaf Seghed , y el Pa. dre mereciò su confianza tan en breve tiempo , col mo havia ganado el corazon de Aznaf. Efte digno Missionero , segun lo testifican los Hereges misinos, juntaba con una virtud heroyca , y una capacidad para todo, una prudencia singular, y una urbanis dad perfeccionada con una charidad verdadera; Abriò los ojos el Principe à las luzes de la Fè , y sin espantarse de las desgracias de su predecessor Aznaf, pensò muy de veras en convertir à toda la Eryopia. Los Monges Abisinos , y el Abouna', Ò Metropolitano Herege, fueron confundidos en mun chas disputaś. Bas-Zelachristo , hermano uterino del Emperador , muchos Grandes , y Oficiales diftinguidos renunciaron al cisma. Juzgò su Magestad que no debia dilatar mas una ordenanza , para que todos sus vassallos recibiefsen el Concilio de Cala .cedonia. El Patriarca, à la frente de fus Monges, empleò al principio las instancias

, y ruegos mas eficaces. En fin, excomulgò à todos los que dexa. rìan la antigua Religion. No hicieron caso de una excomunion tan temeraria : la rebelion de EmanaChristo, hermano uterino de el Emperador , y de Æluis su yerno , diò mas-inquietud, pero se apaciguò presto con la muerte de Æluis, y del Patriarca Abouna Simeón. Tuvieron la misma suerte otros rebeldes, fe fuccedieron los unos à los otros.

, que Aprovechòse el Emperador de tantos felices suceffos : declarò à fus Pueblos fu conversion en una especie de Manifiesto , en el qual pintaba con muy

feos

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féos colores à los Patriarcas de Alexandria , y Etyo-
pia. Los Monges Cismaticos , à quienes los Jesui-
tas havian tantas veces impuesto filencio , se va-
fierón de las calumnias : esparcieron muchas muy
ridiculas para hacer odiosos à los Padres : de-
cian que eran descendientes de Pilatos , porque
eran Romanos , como lo havia sido el malvado
Juez.

En el mes de Mayo de 1622. padeciò una lamen-
table pèrdida la Mission de Etyopia. El Padre Paes,
llamado por el Emperador para oìrle su confef-
fion general, muriò de una enfermedad contrahi-
da con la fatiga del viage , y el ayuno riguroso,
que no havia querido interrumpir , al qual no ha-
via podido resistir su cuerpo, extenuado con los
trabajos de su Apostolado. Lloròle la Corté , y
no havia consuelo para el Emperador , quien vino
à la Iglesia de los Jesuitas, se echò sobre el sepul-
çro del Padre, y lo baño con sus lagrimas. No me ba-
-bleis (exclamaba ) de moderar mi dolor : be perdido al
amigo mas fieb, be perdido à mi Padre : re. , pues,
eclypfado el Sol, que disipò las tinieblas , que cubrian la
Etyopia ? No veremos mas aquel modelo de penitencia,
devocion, y humildad? Assi se explicaba su afliccion.
Quatro años despues de la muerte del Padre Paes
escriviò el Emperador al Rey de España, y al Papa,
pidiendoles otro Patriarca , y Missioneros.

Alphonso Mendez , Jesuita Portuguès , fue nombrado Patriarca, y consagrado en Lisboa en 1624. Llegò à la Corte de Eryopia àzia el fin del año figuiente , y se aprovechò de las favorables dispoficiones, que en ella encontrò: su Magestad: el Principe su hijo , los Grandes , muchos Monges, y

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