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que se nos presentan incessanteinente. A ningunMiffionero falta que hacer , antes bien tiene mas de lo que pueden alcanzar sus fuerzas : y esto es lo que ha quitado la vida à muchos', que han inuerto en la flor de su edad , por no poder con el peso de tanto trabajo. Y debo añadir aquì, que no somos solos nosotros los que tenemos la dicha de trabajar en la Viña del Señor , pues tambien la cultivan con nosotros muchos fervorosos Reli, giosos de otras Ordenes.

Pero confieffo , que no hay que esperar aqui conquistas de Reynos enteros, que pongamos à los pies de Jesu-Christo, ni tantos millares de bautismos, como hizo San Francisco Xavier. Solo nos pide Dios, que atendamos continuamente à conservar los Catholicos en la pureza de su Santa Fè, preservandolos del contagio del cisma , de la heregia , y del libertinage, y à reducir al seno de la Iglesia à los que tienen la desgracia de vivir fue. ra de él. Y quando no tuvieramos, aquì otra ocupacion , que algunas obras secretas, que se nos ofrecen cada dia, tendriamos por mucha fortuna nuestra el emplear en ellas toda nuestra vida , persuadidos, como lo estamos , à que por ocultas, y fin ruido , no son menos preciosas à los ojos de Dios.

Mas , gracias al Señor, el campo, que tenemos. que cultivar, es muy vasto ; y muy poblado , y dà siempre à mucho numero de Obreros materia en que trabajar, y padecer mucho. Se cuentan en Syria, y en Egypto àzia docientos mil Christianos de diversas Naciones ; conviene à saber , Maronitas', Griegos, Syros , Armenios , Chaldèos, y Cop

- tos,

tos , todos los quales hacen exercicio público de la Religion Christiana , pagando cada año su tributo. à la Porta. Estas diferentes Naciones tienen sus Patriarcas , Obispos, y Sacerdotes, unos Catholicos , y otros Cismaricos. Dios quiera echar su bendicion sobre las señales , que vemos de buena cosecha , que es el objeto de nuestros deseos , y trabajos. Promptos estamos à derramar nuestra sangre por ella, si de esto depende su acrecentamiento : pues me atrevo à assegurar à V. P. quç todos nuestros Missioneros están en esta disposicion : que este es fruto de los excelentes medios, que nos ofrece todos los años la Syria , para ilegar à la perfeccion de nuestro estado, y conducir à puerto de salvacion las Naciones, que nos ha en cargado la Providencia. · Esto supuesto, voy a hacer una exacta , y mex nuda relacion de todo lo tocante à cada Mission en particular , para que quede V.P. perfectamente instruido de todas ellas,

MISSION DE Nra. SEÑORA DE ALEPO. D OY principio por nuestra Mission de Alepo,

que es la primera que se estableció en Syria; y vino à ser , por decirlo afsi , Madre de las demàs.

Alepo es una Ciudad de las principales del Imperio Otomano. Algunos la han llamado Beroan, y orros Hierapolis, Dicen sus habitantes, que el nombre de Alepo, que tiene oy , se deriva de la palabra Arabiga Halepo , que significa lecbe : y la razon que dàn es la opinion en que estan de que los

gånados de Abrahàn tenian por dehessa este Paìs, que es muy fertil de pastos por el lado de la Ca. ramania.

La Ciudad es hermosa, y de buena planta , muy popufofa, y muy

, y muy rica por el comercio de Indias, y Persia , que embian à ella todas sus preciosidades: la gente es muy apacible , y mas culta , y despierta, que en lo demás de la Syria. El numero de Catholicos Griegos , Maronitas, y Armenios es muy, grande , y hay algunas familias Nestorianas..

Naciò nuestra Mission en esta Ciudad enmédio de cruzes , las quales miraron nuestros primeros Missioneros como prendas seguras de la proteccion de Dios, y como frutos espirituales , que havian de recoger algun dia de fus trabajos , y persecuciones. Si el grana de trigo , dice el Salvador, bao viendo caido en la tierra , no muere , fi queda solo, como antes ; pero si muere , produce otros muchos. Estas palabras del Señor eran et firme apoyo de fit esperanza, y esta era la causa de la tranquilidad de fu espiritu. En el año 1625. entendió Urbano VIII.

por ticias seguras, que era interès de la Fè Catholica embiar, lin la menor dilacion , Missioneros à Syria, que conservaffen nuestra Santa Religion en un Pais donde la estableció el Hijo de Dios. Hablò su Santidad al M. R. P. Mucio Vitteleschi, predecessor de V. P. en el govierno de nuestra Compañia , man-, dandole eligieffe zelosos Operarios , que al punto fe pusiessen en camino para la Syria : para lo qual fueron destinados los Padres Gaspàr Manilier Juan Stela , ambos de la Provincia de Leon, y lles garon à Alepo el mismo año.

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nos

Apenas corriò la voz de su llegada, y de su Mifsion, quando una persona de mucho poder con el Bajà , que tenia interesses secretos en mantener el cisına , y el libertinage , hizo quanto pudo por echar de aquì à los dos Missioneros., Permitiò Dios que lo lograsse , y ambos Padres se embarcaron en un Navio Inglès, con orden al Capitàn de no dexarles echar pie à tierra hasta Francia. Mas la Providencia , que destruye los proyectos huma, nos , quando son contrarios à sus designios , dispus so las cosas de distinto modo. Levantòse de repente una furiosa tempestad , que obligó al Capitàn à acogerse en el Puerto de Malta.

Aquì cayò malo el Padre Manilier tần de peligro, que movido à co.npassion el Capitàn, le sacó à tierra : y pareciendole que la enfermedad iba larga , no juzgò deber esperar la curacion del Paassi le dexò en manos del Padre Stela

para que le cuidasse, y él se hizo à la vela prosiguiendo. fu derrota. Restituyò Dios la salud al enfermo , y apenas se sintió con sus fuerzas antiguas , tomò la resolucion de irse con su Compañero en derechura à Constantinopla. Hallaron en aquella Capital la poderosa proteccion de nuestro Embaxador, que los obtuvo del Gran Señor Letras Patentes para establecerse en Alepo. Al mismo tiempo escrivieron los Padres à Francia , suplicando humildemente al Rey diesse orden a su Consul para que se interesa Larse en su establecimiento, è interpusiesse por ellos fu Augusto nombre.

Luis XIII. tan recomendable por la santidad de su vida, y singularmente por su żelo de la Religion, concediò con mucho gusto lo que los Padres le pe

die : Y

dián. "Armados los dos Missioneros dé un Decreto del Gran Señor, y de la poderosa recomendacion del Rey , partieron de Constantinopla para Alepo. El enemigo , que los havia echado de aquì , irri, tado de que huviessen buelto , commoviò secretamente a los Hereges para que fuessen à acusarlos al Bajà de perturbadores de la quietud pública, y de haver querido forzar a los vassallos del Gran Señor à que se hiciessen Francos; esto es , Cathocos Romanos. Mas Dios fue servido de confundir à estos calumniadores por el mismo medio de que pretendian valerse para oprimir à los inocentes: pues por gran fortuna de los Missioneros , el Bajà, que havia poco que estaba en Alepo, havia conocido à los Padres en Constantinopla. Hizo llamårs los, y con un semblantė muy severo dixo en su presencia à los acusadores : Sois unos impostores: ya conozco à estos Padres , y los he visto en Constantinos pla , y por mi misma mano firmè el Decreto , que se diò en su favor. To barè de aqui adelante cargar de prisiones à qualquiera de vosotros , que tuviese el atrevimiento de moleftarlos. Y mirando despues à los Padres benignamenté , les dixo : No teneis que temer : vivid Seguros , que yo os concedo mi proteca, cion. · No huvieron menester mas pårå echar mano à la obra , y comenzar su establecimiento. Llenos de alegria los Catholicos por ver en los Padres un consuelo , de que havian estado privados hasta enn tonces , mostraron tanto fervor , como frequencia, à fus platicas, è instrucciones.

Haviendo lido poco despues el Padre Stela Di. Tom.IV.

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