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de ella el cisni muchos años hi; pero en medio de su separacion,conservan tal respeto,y veneracion à la Iglesia Romana, y à su Cabeza, que puede avergonzar à muchos Catholicos. Llamanle Successor de San Pedro, à quien Dios tiene encargado su Rebaño. Confiesfan sin dificultad , que la Silla de Roma es la primera , y la inas antigua del Mundo Christiano , y la luz, que dissipa las tinieblas. Estos piadosos dictamenes, y otros muchos , que conserva en sus corazones la Divina Bondad, fon como una semilla , que produce à tiempos buenos frutos , bien que no lleguen todos à fazon; mas yà querrà Dios que lleguen à granar algun dia. Por este motivo proseguiremos cultivando esta buena , y amable Nacion, inclinada naturalmente à la piedad , y à todos los mas rigurosos exercicios de la Religion. Suplicamos a los que leyeren estas Mémorias , que nos ayuden con sus oraciones , para que quiera Dios echar la bendicion à nuestros trabajos Evangelicos , y à los de nueftros fucceffores

en cuyo favor serà el ultimo Capitulo, con que demos fin à nuestras Memorias.

CAPITULO VIII.

MODO DE TRATAR A LOS

Armenios.

UN

'N Missionero antiguo nuestro , que tuvo la

dicha de trabajar muchos años, y con grandes frutos en Armenia , y Persia , nos dexò reglas excelentes para tratar a los Armenios. No puedo

ha

r

hacer servicio mayor a nuestros Jovenés Missionea ros, que comunicarles avisos de tanta importancia.

Los Obreros llamados de Dios para anunciar su Reyno à los Armenios , deben comenzar ganan doles la estimacion, y confianza. Para este efecto ninguna suavidad, y dulzura estarà demàs en las instrucciones que les hagan ; quiero decir , que usen en ellas de todos los terminos de afabilidad, y blandura : al mismo tiempo han de procurar persuadirles , que lo unico que quieren enseñarles es la Doctrina de la Iglesia , y la de sus mayores. Con esto os oiràn con el mayor gusto , y se dexaràn coger , por decirlo assi, de vuestros razonamientos, que bien lexos de producir desconfianza en sus animos , los arrastraràn , y dispondràn poco a poco à recibir con docilidad las verdades de la Fè , que les aplicareis.

Se ha de hacer grande diferencia de los Armenios, que solo son (segun los terminos de las Escuelas) Hereges materiales, respecto de los que

formalmente lo son. La classe de los primeros es la de mayor numero , pues es la del Pueblo, que ni siquiera sabe en què consiste la question , ò quando mas, tiene solo de ella una noticia superficial, y confusa , sin preocupacion por sus opinio:nes ; antes bien están en la buena fè de

que

unicamente fe diferencian de nosotros en el Rito, y fe glorìan de estàr tan apartados de los Protestantes comno nosotros. Con estos nunca se han de mover disputas , las quales , dice nuestro Missionero, serìan siempre inntiles , y aun peligrosas. Serian inutiles , porque este Pueblo zafio, è ignorante solo

-ne.

necessita instrucciones, y serían peligrosas, pora que le pondràn en armas contra nuestras instrucciones, y à cada instante irian à preguntar à sus Doctores, quienes como interessados en apartarlos de nosotros, no dexarìan de hacerles las mas feas pinturas de los Missioneros , mandandoles que no nos admit iessen en sus casas, è incitandoles à per seguirnos , y ultrajarnos. Debe , pues , el Mission nero sabio , y prudente contentarse con infundir en el Pueblo horror al vicio , amor à la virtud, deseo de cumplir con las obligaciones de su estado , è irle disponiendo à creer lo que nos enseña là Iglesia Catholica.

Los Hereges formalmente tales; esto es, que saben bien , que sus opiniones estàn condenadas por la Iglesia , y en particular por el Concilio de Calcedonia : y sin embargo de esta condenacion, prosiguen obstinados en ellos , se les han de poner delante las Santas Escrituras , y los Libros de los Padres Griegos , à quienes tienen gran respeto, y hacerles vèr con mansedumbrė , y charidad las verdades que estàn en ellos establecidas , y qué destruyen sus hereticos dogmas. A mas de esto se les ha de hacer cotejar las manifiestas contradicciones de sus Catecismos, y Rituales modernos con los antiguos, que servian de regla à sus Padres.

Pero porque muchas veces acontece que en el partido que siguen tienen la mayor fuerza sus interesses particulares , y razones de estado, se han de desmenuzar los motivos de su conductà : y regularissimamente se hallarà, mayormente en los Sacerdotes , y Obispos, que aquellos , por no per

der

der sus Feligreses , y lås utilidades, que de ellos perciben , y por no ponerse mal con sus Obispos, no quieren abandonar el Cisma; y estos , por eftàr bien quistos con el Patriarca , y disfrutar sus favores , hacen gala de proseguir inseparables de fu comunion. Es preciso confessar , que es sumamente dificultosa la conversion de estos politicos interessados ; mas no por esso es impossible , pues tenemos el consuelo de vèr de quando en quando Obispos, y Curas , que se vienen à nosotros à abjurar sinceramente el Cisma , y reconciliarse con la Iglesia Romana. Y assi es menester , rogando à Dios por ellos , esperar con paciencia que el grano sembrado brote, y llegue à granazón. Nunca conviene enfadaros contra vuestro adversario, acufandole de cilina , ò de heregìa , pues de este mod do os cerrarèis la puerta de su corazon para siempre, sino curar vuestro enfermo con balsamo , y azeyte , sin enconarle con vinagre la llaga. "

En orden a los Armenios , y Armenias, que vie. nen à reconciliarse con la Iglesia Catholica , es menester éxaminar de raìz los motivos que los des terminan, para que de este modo no nos engañen, Por tanto es préciso adquirir noticias de el modo con que han vivido hasta entonces : estudiar el cas rácter de sus genios , para conocer si son ligeros, y voltarios : vèr còmo oyen nuestras instrucciones primeras , y el fruto que de ellas sacan : probar su constancia en pedir la absolucion de su cisma , y errores, y no darsela hasta que se tenga certeza moral de que se dà en ellos à la Iglelia Catholiça unos fieles , y constantes discipulos. Sin estas prudentes precauciones , quedarà expuesto el Miss Tom.IV.

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fionero à no vèr fino conversiones precipitadas, que pararàn en escandalosas recaidas.

Por lo que toca à las Armenias , como la curiofidad , inconstancia , y afectacion suelen tener mucha parte en sus resoluciones , necessitan ser probadas mas tiempo que los hombres. Mas debemos decir en su abono , que quando se convierten con sinceridad, haviendo sido instruidas Catholicas antiguas, que son las que nos las traen , mueftran mas animo, fervor , y firmeza

que

los hombres.

Finalmente acabä nuestro Missionero fus excelentes reglas, aconsejando que se guarde siempre con todas las Naciones de Levante un ayre grave,

, y al mismo tiempo suave, y cariñoso, que gane su estimacion,

y confianza.

por

y modesto

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